El Gobierno ha aprobado la prórroga de funcionamiento de la Central Nuclear de Almaraz, en Cáceres, permitiendo que sus dos reactores continúen operativos hasta junio de 2030. La decisión supone ampliar la vida útil de una de las principales instalaciones nucleares de España y modifica el calendario de cierre previsto inicialmente.
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco) ha renovado la autorización de explotación de las Unidades I y II de la planta extremeña, según la orden publicada en el Boletín Oficial del Estado (BOE). Con esta decisión, ambos reactores podrán seguir generando electricidad hasta el 8 de junio de 2030.
La prórroga pone fin al proceso iniciado oficialmente en octubre de 2025, cuando las empresas propietarias de la central —Iberdrola, Endesa y Naturgy— acordaron solicitar la ampliación del periodo de operación.
Hasta ahora, el calendario de cierre establecía el final progresivo de la actividad nuclear de Almaraz con la parada de la Unidad I el 1 de noviembre de 2027 y de la Unidad II el 31 de octubre de 2028.
La seguridad nuclear será la condición principal
La autorización concedida por el Gobierno queda condicionada al cumplimiento estricto de todas las exigencias de seguridad establecidas por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN).
El organismo regulador emitió previamente un informe favorable a la continuidad de la instalación, tras analizar las condiciones técnicas de la planta y determinar que cumple los requisitos necesarios para operar durante el nuevo periodo autorizado.
El informe del CSN fue remitido al Ejecutivo, que abrió entonces el proceso definitivo de decisión sobre la ampliación de la vida operativa de la central.
La resolución del Ministerio establece que Almaraz deberá mantener los límites y requisitos relacionados con la seguridad nuclear y la protección radiológica durante todo el periodo de prórroga.
Un cambio motivado por el contexto energético
El Gobierno ha justificado la decisión por la evolución del escenario energético internacional y la incertidumbre generada por la volatilidad de los precios del gas.
Según la resolución ministerial, mantener en funcionamiento la central hasta 2030 tendrá un impacto limitado sobre el desarrollo de las energías renovables y permitirá reducir la dependencia española de combustibles fósiles como el gas natural.
La continuidad de Almaraz también responde a la necesidad de garantizar estabilidad en el suministro eléctrico durante la transición hacia un modelo energético con mayor presencia de fuentes renovables.
Una central clave en el sistema eléctrico español
La Central Nuclear de Almaraz es una de las instalaciones energéticas más relevantes de España y cuenta con dos reactores que han contribuido durante décadas a la generación eléctrica nacional.
Su continuidad hasta 2030 abre un nuevo escenario dentro del debate energético español, marcado por la necesidad de equilibrar la reducción de emisiones, la seguridad del suministro y el calendario de cierre progresivo de las centrales nucleares.
La decisión del Ejecutivo mantiene temporalmente la aportación de la energía nuclear al sistema eléctrico mientras avanza la expansión de las energías renovables.


















