MADRID — La investigación en torno al pasado empresarial de Maricarmen Abascal continúa arrojando datos de gran relevancia económica sobre el entramado societario en el que participó. Según la documentación oficial del Registro Mercantil, la compañía inmobiliaria en la que ejerció como consejera y administradora única disponía en el año 1994 de un capital social cercano a los 950 millones de pesetas —una cifra equivalente a algo más de 5,7 millones de euros—, un volumen financiero extraordinariamente elevado para la época destinado fundamentalmente a la adquisición y explotación de pisos en régimen de alquiler.
La magnitud de los fondos manejados por la entidad pone de manifiesto la envergadura de las operaciones comerciales que gestionaba, centradas en la inversión intensiva en activos inmobiliarios. Lejos de tratarse de una estructura societaria menor, la mercantil disponía de un músculo financiero considerable orientado a la compra masiva de bienes raíces para su posterior puesta en el mercado de arrendamiento.
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Revelaciones sobre su pasado empresarial
Estos nuevos datos procedentes de los archivos registrales profundizan en el perfil profesional de Abascal, cuya figura cobró gran notoriedad pública tras ser erigida por el Gobierno de Pedro Sánchez como referente y símbolo en los discursos gubernamentales sobre la defensa del inquilino y la lucha contra la precariedad habitacional.
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Sin embargo, las actas y balances históricos desvelan una trayectoria muy alejada de la vulnerabilidad residencial que se le atribuyó institucionalmente, situándola en la cúspide de la gestión y administración de un importante patrimonio inmobiliario con sociedades dotadas de capitales millonarios.











