Carlos Alcaraz ha iniciado su andadura en el Masters 1000 de Indian Wells tal y como terminó sus compromisos anteriores: con una superioridad aplastante. El murciano, que se mantiene invicto en lo que va de 2026, ha despachado al búlgaro Grigor Dimitrov en apenas una hora y seis minutos con un contundente 6-2 y 6-3.
Una «apisonadora» bajo el viento de Coachella
Pese a las rachas de viento que dificultaron el juego en la pista central, el número uno del mundo demostró una capacidad de adaptación asombrosa. «Creo que me adapté un poco más a las condiciones que él», confesó Alcaraz al finalizar el encuentro. Dimitrov, que llegó a ser número 3 del mundo, se vio superado por la intensidad del español, logrando apenas maquillar un resultado que por momentos recordó al doble 6-1 que sufrió el año pasado ante el mismo rival.
Los datos subrayan el abismo actual entre ambos tenistas:
• Efectividad: Alcaraz ganó el 88% de los puntos con su segundo servicio.
• Solidez: Aprovechó los 10 errores no forzados de Dimitrov en la primera manga para poner la directa.
• Ambiente: Ante la mirada de su amigo Jimmy Butler (jugador de los Golden State Warriors), el murciano disfrutó de su torneo favorito, donde incluso aprovecha los descansos para practicar una de sus pasiones: el golf.
El muro de la imbatibilidad
Más allá del tenis, el aura que rodea a Alcaraz en 2026 es de total control. Incluso Dimitrov no pudo evitar sonreír y aplaudir tras recibir un «misil» de derecha del español que sentenció el segundo set. La diferencia se refleja hasta en las estadísticas históricas: con solo 22 años, Alcaraz ya dobla en ganancias en torneos (63,3 millones de dólares) a un veterano como Dimitrov (31,2 millones).
Próximo reto: Arthur Rinderknech
En la tercera ronda le espera el francés Arthur Rinderknech, quien recientemente le preguntó con humor en Doha si «pensaba dejarse ganar alguna vez». Visto el nivel mostrado en el desierto californiano, no parece que el murciano tenga intención de bajar el ritmo.
















