El empresario venezolano Alejandro Betancourt se ha situado en el centro de las miradas tras reaparecer en Caracas a bordo de vuelos privados. Betancourt estaría actuando como asesor no oficial de la presidenta venezolana, Delcy Rodríguez, en la reestructuración del sector petrolero, minero y de la deuda externa del país, sirviendo al mismo tiempo como puente diplomático y financiero con el entorno del presidente estadounidense Donald Trump.
Un rol clave entre Caracas y Washington
De acuerdo con las informaciones del diario, antiguos funcionarios de la Administración estadounidense —como Mauricio Claver-Carone— reconocen haber recurrido a Betancourt como intermediario por su capacidad para conectar los intereses económicos de la Casa Blanca con el Gobierno de Rodríguez.
El magnate ha facilitado la entrada de inversores estadounidenses en el sector de la minería y recursos naturales en Venezuela, al tiempo que ha reforzado su control en el ámbito petrolero privado mediante la adquisición de participaciones clave en empresas como NABEP.
Causas judiciales abiertas en España y Suiza
El papel de Betancourt en la escena internacional contrasta con su situación procesal en Europa:
- Investigación en la Audiencia Nacional: En España, la Audiencia Nacional mantiene abierta una causa por presunto blanqueo de capitales y delito fiscal. Se investiga el supuesto pago de 42 millones de dólares en sobornos a cargos de la petrolera estatal PDVSA dentro de una trama de cambio de divisas de unos 4.850 millones de dólares, cuyos fondos habrían sido canalizados hacia activos e inmuebles en territorio español.
- Procesos en Suiza y Estados Unidos: Betancourt enfrenta pesquisas por blanqueo en Suiza, mientras que en EE. UU. varios de sus antiguos socios ya han sido condenados por tramas derivadas de la misma operativa.
Orígenes y trayectoria empresarial
Conocido en sus inicios como uno de los empresarios calificados como bolichicos durante la etapa de Hugo Chávez, Betancourt amasó su primera fortuna a través de Derwick Associates mediante la adjudicación directa de contratos para plantas termoeléctricas. Posteriormente extendió sus inversiones a Europa y España, destacando su participación en conocidas empresas del ámbito digital y textil como la marca de gafas Hawkers.














