La resaca política tras la captura de Nicolás Maduro ha saltado este jueves, 8 de enero de 2026, a los platós de televisión. Ana Rosa Quintana ha aprovechado su programa en Telecinco para ajustar cuentas con el que fuera el número dos del régimen bolivariano, Diosdado Cabello, actual ministro de Interior y Justicia, a quien ha dedicado unas durísimas palabras en riguroso directo.
La respuesta de la periodista llega en un momento de máxima tensión, con Estados Unidos lanzando una advertencia final a Cabello: o facilita la transición apoyando a Delcy Rodríguez o correrá el mismo destino que Maduro.
Un conflicto que viene de lejos: 2015 vs 2026
El programa ha recordado los ataques que Cabello lanzó contra Ana Rosa en 2015 desde su espacio televisivo Con el mazo dando. En aquel entonces, el político venezolano ironizó sobre la falta de apoyo a Rajoy en España, criticó la «Ley Mordaza» y llegó a decir que en el programa de Telecinco «nadie se ríe y todos están amargados».
Once años después, y con el régimen tambaleándose, Ana Rosa ha respondido con una mezcla de ironía y contundencia:
• El mensaje irónico: «Mira Diosdado, como el programa sigue todavía, yo que tú iba grabando unos cuantos programas por si ya no los puedes hacer todos los días», ha bromeado la presentadora, haciendo alusión a la inminente pérdida de poder del político.
• La sentencia final: Recuperando el tono serio, Quintana ha sido tajante: «Este es uno de los tipos más sanguinarios que hay del régimen bolivariano y espero que caiga lo antes posible».
Diosdado Cabello: En el punto de mira de Washington
El análisis del programa ha subrayado el peligro que representa Cabello en esta fase de transición. Como controlador de las fuerzas de seguridad y de los «colectivos» (grupos de choque civiles), su resistencia es el principal obstáculo para la estabilidad en Caracas.
La administración estadounidense, liderada en este conflicto por el secretario de Estado Marco Rubio, mantiene el cerco sobre el ministro, exigiéndole que ponga sus fuerzas al servicio de la gobernabilidad de Delcy Rodríguez para evitar una intervención mayor.


















