La selección norteamericana sella su clasificación en el descuento de un soporífero encuentro de dieciseisavos de final que evidenció el bajo nivel de ambos combinados.
El duelo de dieciseisavos de final entre Sudáfrica y Canadá cumplió con los peores pronósticos. En un partido de un nivel futbolístico bajísimo para las alturas de la competición en las que se encuentra el Mundial, la selección coanfitriona se llevó el billete a octavos en el minuto 92 gracias a un destello de Stephen Eustáquio. Canadá dejó de ser el rival incómodo visto en Estados Unidos para firmar un choque gris, aunque demostró ser sutilmente «menos mala» que un combinado sudafricano inofensivo. En la siguiente ronda ya esperan Países Bajos o Marruecos, cuyos analistas se frotan las manos tras lo visto sobre el césped.
Una primera mitad para el olvido
Canadá asumió la iniciativa por pura inercia y peso de sus individualidades, ante una Sudáfrica que presentó una alineación irreconocible respecto a su debut frente a México. El seleccionador sudafricano revolucionó el once dejando en el banquillo a toda su línea de ataque titular, incluido Lyle Foster, su jugador con más cartel.
A pesar del dominio estéril de los norteamericanos, las ocasiones brillaron por su ausencia. La opción más clara antes de la pausa de hidratación llegó a balón parado, cuando el central Cornelius, incomprensiblemente, peinó un balón en el área pequeña directo a las manos del guardameta Williams.
Justo antes del descanso, el propio Williams y Modiba se aliaron para desbaratar una oportunidad de Tajon Buchanan, mientras que Laryea reclamó airadamente un penalti en el minuto 45. Sin embargo, ni el colegiado principal, el portugués João Pinheiro, ni el español Del Cerro Grande desde el VAR, consideraron punible el contacto de Mudau. En la otra portería, el guardameta canadiense Maxime Crépeau fue un mero espectador: Sudáfrica se marchó a los vestuarios sin rematar una sola vez entre los tres palos.
Eustáquio evita la agonía de la prórroga
El guion apenas varió en la reanudación. Un tímido disparo del sudafricano Apollis a la hora de juego metió el miedo en el cuerpo a los canadienses tras rozar la cepa del poste derecho. Canadá replicó con un mano a mano que Williams le adivinó a Oluwaseyi, amagando con un intercambio de golpes que la segunda pausa de hidratación se encargó de enfriar por completo.
En el tramo final, la entrada al campo de Alphonso Davies y Promise David le dio una marcha más al ataque canadiense. Cuando el público ya se resignaba a sufrir una prórroga que amenazaba con hacerse eterna, apareció Stephen Eustáquio en el minuto 92. El centrocampista cazó un balón en la frontal y conectó un derechazo raso inapelable que batió a Williams, desatando la locura en las gradas de la selección anfitriona y sellando un pase a octavos tan agónico como falto de brillo.


















