Continúa la tensión en Al Nassr y, por extensión, en el fútbol de Arabia Saudí. Cristiano Ronaldo ha cumplido su amenaza y no ha participado en el encuentro ante Al Riyadh, en señal de protesta por su profundo descontento con la gestión de la competición y con determinadas decisiones tomadas tanto por los dirigentes del club como por las autoridades deportivas del país.
El futbolista portugués considera que la posible llegada de Karim Benzema a Al Hilal, máximo rival deportivo del Al Nassr, desvirtúa el campeonato. El movimiento del delantero francés —tras su ruptura con Al Ittihad— ha sido interpretado por Cristiano como un claro “favor” al conjunto dirigido por Simone Inzaghi, en una liga que ambos clubes están disputando punto a punto.
Según el entorno del jugador, el malestar de Cristiano va más allá de un simple fichaje. El de Madeira cree que existe un trato preferencial hacia Al Hilal por parte de los dirigentes de la competición y del propio Ministerio de Deportes de Arabia Saudí. A esta situación se suma la pérdida de atribuciones de dos figuras clave del Al Nassr: Simão Coutinho, director deportivo, y José Semedo, CEO del club, a quienes se les han revocado competencias recientemente. Este hecho ha sido uno de los detonantes que ha llevado al portugués a mantener su postura hasta las últimas consecuencias.
El enfado del astro luso también está relacionado con la falta de refuerzos en el mercado. Cristiano considera que la plantilla necesita incorporaciones de peso para competir con garantías por el título. A día de hoy, Al Nassr se encuentra a tres puntos del liderato, con 43 puntos, por detrás de Al Hilal, que suma 46 antes del cierre de la jornada.
En el plano individual, Cristiano Ronaldo sigue ampliando sus registros históricos. El delantero ha alcanzado los 961 goles en su carrera, 16 de ellos en la presente temporada, aunque su futuro inmediato en el equipo queda marcado por un conflicto que, de momento, sigue lejos de resolverse.

















