A primera hora de la mañana, agentes antidisturbios desalojaron a unas 400 personas de origen magrebí que permanecían en la playa de Benítez, en Ceuta. Este operativo se realizó en el último tramo de la playa, donde los migrantes vivían en tiendas improvisadas tras entrar en Ceuta durante un cruce masivo. Aunque parte del asentamiento ya había sido desalojado el domingo, este martes se completó la operación.
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Los agentes exigieron a los migrantes que abandonaran sus tiendas y los trasladaron en autobuses al Centro de Atención Temporal de Extranjeros (CATE) en el paso de El Tarajal. Sin embargo, cerca de dos centenares de ellos optaron por regresar a Marruecos. En la frontera, los gendarmes marroquíes los recogieron para llevarlos a distintos puntos del país vecino.
La policía agrupó a los migrantes junto a la pared para controlar el flujo mientras esperaban los autobuses. A pesar de que muchos manifestaron su deseo de no volver a Marruecos, la presión del desalojo llevó a algunos a romper el cordón policial e intentar huir. Un intérprete explicó que serían trasladados al CATE, donde se les ofrecería la opción de ser filiados o regresar voluntariamente a Marruecos.
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La abogada Carmen García explicó que el ingreso en el CATE implica la filiación y el inicio del proceso de devolución o expulsión, con la casi segura denegación de asilo para los migrantes marroquíes. Al optar por el retorno voluntario, evitan este triaje y el informe desfavorable, manteniendo abierta la posibilidad de solicitar asilo en el futuro.
En total, unas 200 personas regresaron a Marruecos bajo esta fórmula, mientras que el resto ingresaron al CATE. Los menores fueron trasladados a un centro de acogida. El ministro Ángel Víctor Torres informó que desde el 10 de agosto, 8.243 personas han regresado, de las cuales 7.794 lo hicieron voluntariamente.
La imagen de los migrantes dejando Ceuta generó nerviosismo entre otros migrantes y ceutíes en la zona, quienes pensaban que estaban siendo deportados. En el lado marroquí de la frontera, los migrantes eran retenidos por la policía y llevados en autobuses.








