Los Gobiernos de Dinamarca y Groenlandia han negado de forma tajante las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha asegurado que la isla ártica se encuentra rodeada de barcos rusos y chinos y ha insinuado que Washington tendría derecho a anexionarla por motivos de seguridad nacional.
Ante lo que consideran una “interpretación equivocada” de la situación en Groenlandia, Copenhague y Nuuk han solicitado una reunión con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, con el objetivo de desmontar los argumentos utilizados por la Casa Blanca para justificar un mayor control sobre el territorio.
Las declaraciones de Trump y de varios miembros de su Administración han provocado una reacción inmediata en Dinamarca. El ministro de Asuntos Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, convocó una reunión de urgencia en Copenhague con representantes del Gobierno groenlandés y líderes políticos daneses para coordinar una respuesta común. Según explicó, desde Estados Unidos se está transmitiendo una imagen distorsionada de la realidad en la isla.
Trump ha llegado a afirmar que “hay barcos chinos y rusos por todas partes” en aguas groenlandesas. Sin embargo, datos recientes del tráfico marítimo contradicen esa versión. Medios daneses aseguran que en las últimas semanas no se ha detectado la presencia de grandes buques rusos o chinos en la zona. El único navío militar identificado actualmente es el barco de inspección danés Thetis, que patrulla de forma rutinaria la costa occidental.
También han sido cuestionadas las afirmaciones sobre una supuesta fuerte influencia china a través de inversiones. Según las autoridades danesas y groenlandesas, la presencia económica de China en la isla es muy limitada, ya que numerosos proyectos relacionados con minería, infraestructuras y telecomunicaciones han sido rechazados, suspendidos o asumidos por países occidentales, incluidos socios de la Unión Europea y Estados Unidos.
Groenlandia, con unos 57.000 habitantes, es un territorio autónomo bajo soberanía danesa, con Gobierno y Parlamento propios y capacidad legal para declarar su independencia. “Que Estados Unidos se apropie de Groenlandia no es algo aceptable”, afirmó Løkke, quien subrayó que tanto Dinamarca como Groenlandia exigen respeto a su estatus político.
En materia de defensa, el Gobierno danés también ha rechazado las críticas de Washington. El ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, recordó que Dinamarca ha invertido cerca de 100.000 millones de coronas en seguridad ártica, incluyendo nuevos buques, aviones de patrulla marítima, drones, sistemas de vigilancia y un cable submarino entre Groenlandia y Dinamarca. Además, insistió en que la seguridad del Ártico es una responsabilidad compartida dentro de la OTAN.
Pese a estos esfuerzos, algunos expertos consideran que Dinamarca tiene pocas opciones de imponerse en el relato frente a Trump. Según el analista Mikkel Vedby Rasmussen, la estrategia del presidente estadounidense busca subrayar la diferencia de poder entre ambos países para justificar una mayor intervención de Estados Unidos en la región.
Mientras tanto, Dinamarca y Groenlandia apuestan por el diálogo diplomático como vía para frenar las aspiraciones estadounidenses y corregir lo que califican como exageraciones que solo contribuyen a aumentar la tensión en el Ártico.


















