La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha anunciado este jueves una medida de calado para los afectados por el reciente siniestro ferroviario en Adamuz (Córdoba). El Ejecutivo aprobará «en breve» una modificación legal para que este suceso sea considerado, a efectos legales y de protección social, como un accidente laboral.
Mejores prestaciones para víctimas y familiares
Esta decisión administrativa tendrá un impacto directo y positivo en la cuantía de las ayudas que recibirán los damnificados. Al equipararse a la contingencia de accidente de trabajo, las coberturas del sistema de la Seguridad Social serán significativamente más elevadas que las de una contingencia común.
Montero detalló en una entrevista con RTVE y la Agencia EFE las ventajas de este cambio normativo:
- Incapacidad y lesiones: Prestaciones económicas mayores para los heridos durante su proceso de recuperación.
- Pensiones vitalicias: Incremento en la cuantía de las pensiones por incapacidad permanente derivadas del accidente.
- Protección a familias: Pensiones de viudedad y orfandad más altas para los familiares de los fallecidos.
«Esta misma medida se aplicó tras la DANA de Valencia y creemos que es de estricta justicia hacerlo también ahora con las víctimas de Adamuz», ha aseverado la ministra.
Ayudas inmediatas por las inundaciones de febrero
Más allá del ámbito ferroviario, la vicepresidenta ha confirmado que este mismo jueves ha comenzado el desembolso de las ayudas directas destinadas a los afectados por las graves inundaciones que sufrieron Andalucía y Extremadura el pasado mes de febrero.
Estas transferencias están dirigidas específicamente a:
- Autónomos: Para paliar el cese de actividad o la pérdida de equipos.
- Empresas: Ayudas directas para la reconstrucción de instalaciones y mantenimiento del empleo.
Con estos movimientos, Hacienda busca agilizar la respuesta económica ante las catástrofes ocurridas en el primer trimestre de 2026, tratando de evitar que los trámites burocráticos retrasen la llegada del capital a quienes han perdido su sustento o han sufrido daños personales de gravedad.



















