El mercado inmobiliario español ha cerrado el ejercicio 2025 rompiendo cualquier techo previo. Según los datos oficiales de valor tasado publicados por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, el precio medio del metro cuadrado se ha disparado un 13,1% interanual, situándose en los 2.230 euros/m2. Se trata de un récord histórico que supera la barrera de la serie estadística iniciada en 1995 y que deja atrás, de forma definitiva, los picos alcanzados durante la gran burbuja inmobiliaria de la década de los 2000.
Esta escalada no ha dejado de acelerarse a lo largo del año. Si en el primer trimestre el incremento se situaba en un ya notable 8,9%, el último tramo de 2025 ha mostrado una voracidad sin precedentes con un repunte trimestral del 3,6%. El mercado se encuentra bajo una presión extrema debido a la escasez de oferta frente a una demanda que no deja de crecer, lo que ha provocado que el valor de la vivienda se haya revalorizado un 53% desde los mínimos registrados en 2014. La situación es especialmente crítica en la obra nueva (hasta cinco años de antigüedad), cuyo precio ya supera los 2.600 euros/m2.
El mapa de precios en España muestra una brecha territorial cada vez más profunda. La Comunidad de Madrid encabeza la lista con el metro cuadrado más caro del país (3.902 euros), tras encarecerse casi un 16% en solo un año. Le sigue de cerca Baleares, que roza los 3.810 euros/m2. Ambas son las únicas regiones que superan la cota de los 3.000 euros, seguidas de lejos por el País Vasco y Cataluña. En el extremo opuesto, solo Extremadura se mantiene como el último refugio con precios inferiores a los 1.000 euros por metro cuadrado.
El impacto de estas cifras está acrecentando las dificultades de acceso a la propiedad para gran parte de la población, situando a los jóvenes en una posición de vulnerabilidad habitacional ante la falta de inmuebles asequibles. Ni siquiera la vivienda protegida ha escapado a la tendencia alcista, marcando su propio máximo histórico al alcanzar los 1.201 euros/m2. Con este cierre de 2025, el sector inmobiliario entra en 2026 en máximos de tensión, con una oferta que no logra acompasar el ritmo de una demanda que sigue empujando los precios hacia lo desconocido.




















