Un cabezazo salvador de Carlos Hernández en el tiempo de descuento ante el Real Valladolid estrena el casillero del conjunto caballa y libera la tensión de su técnico tras cinco derrotas consecutivas.
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CEUTA. – La Agrupación Deportiva Ceuta puso fin a una angustiosa racha de cinco derrotas consecutivas tras sellar un agónico empate (1-1) ante el Real Valladolid en el Estadio Alfonso Murube. El choque, repleto de tensión acumulada, concluyó con una auténtica liberación emocional encabezada por su entrenador, José Juan Romero, quien rompió a llorar desconsoladamente sobre el césped tras el pitido final.
Remando a contracorriente
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El equipo blanguinegro afrontaba el duelo con la presión de ser el único conjunto de la categoría que todavía no había estrenado su casillero de puntos. Pese a desplegar un juego de tú a tú frente al cuadro pucelano, el gol inicial de Latasa pareció adelantar los peores presagios y la sombra de una sexta derrota volvió a sobrevolar la grada.
Sin embargo, el grupo dirigido por Romero se negó a rendirse. Con el marcador en contra, los ceutíes apretaron los dientes en busca de la portería defendida por Aceves a través de acometidas de jugadores como Jordi Escobar, Kuki Zalazar y el joven Gabriel Okoro.
Éxtasis en el minuto 100
Cuando el partido agonizaba y el tiempo reglamentario rozaba su fin, llegó la jugada decisiva en el minuto 100. Toni Abad botó un centro medido desde el costado derecho, Jordi Escobar peinó el esférico en el primer palo y el veterano capitán Carlos Hernández emergió para rematar con el alma y mandar el balón al fondo de la red.
El tanto desató la locura colectiva en el feudo caballa, confirmando las tablas en el marcador en la última acción del choque.
El desahogo incontrolable del técnico
Tras señalar el colegiado el final del encuentro, la tensión acumulada durante semanas de insomnio y resultados adversos eclosionó en el banquillo local. Un exhausto José Juan Romero se dejó llevar por la emoción, rompiendo a llorar a lágrima viva mientras se abrazaba a integrantes del cuerpo técnico y futbolistas.
El punto conseguido no solo estrena el casillero de la AD Ceuta, sino que certifica la resistencia de un vestuario dispuesto a revertir la dinámica y mantener intactas sus opciones en la competición








