La fundación FAES, presidida por el expresidente José María Aznar, ha irrumpido este miércoles en el debate político con un editorial de urgencia titulado: ‘¿Hasta cuándo se abusará de nuestra paciencia?’. El texto surge como respuesta directa al discurso pronunciado ayer por el presidente Pedro Sánchez en el Congreso, en el que criticó la participación de España en la guerra de Irak hace 23 años.
«Oposición retrospectiva»
La fundación ha calificado las palabras de Sánchez como un intento de hacer «oposición retrospectiva con décadas de retraso». A diferencia de otros líderes de la época, como George W. Bush o Tony Blair, quienes han expresado diversos grados de autocrítica o disculpas, el entorno de Aznar mantiene una defensa cerrada de la decisión tomada en 2003.
La tesis sobre las armas de destrucción masiva
El punto más polémico del editorial se centra en la justificación de la intervención militar. FAES admite que las armas no se encontraron, pero justifica la actuación del Gobierno de aquel entonces bajo la siguiente premisa:
«Sadam había tenido armas de destrucción masiva. Las había utilizado contra su propio pueblo… No dejó que los inspectores de la ONU lo comprobaran. De haberlo hecho, la intervención militar no se habría producido. Cierto que en el momento de la intervención no se encontraron esas armas y, por tanto, hay que pensar que no existían entonces. Pero el Gobierno de Aznar actuó en función de la información que tenía y de la lógica. Eso, ni es engañar ni es manipular».
El factor electoral como defensa
Para rebatir la idea de que la guerra de Irak supuso un castigo social irreversible para el Partido Popular, FAES recurre a los datos de los comicios de mayo de 2003, celebrados apenas dos meses después de la invasión.
La fundación sostiene que «la guerra no dañó a Aznar como esperaba la oposición», recordando que en aquellas elecciones municipales y autonómicas el PP ganó en 9 de las 13 comunidades en disputa y en 35 de las 52 provincias españolas. Con este argumento, el editorial intenta desligar el rechazo social a la guerra de la confianza del electorado en la gestión de Aznar en aquel momento.



















