El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha salido al paso de las acusaciones lanzadas desde la formación de Santiago Abascal. Desde Bruselas, el líder popular ha negado rotundamente que su partido esté orquestando o apoyando el manifiesto de los exdirigentes críticos de Vox que exigen un congreso extraordinario.
Una respuesta tajante desde Europa
Tras participar en la reunión del Partido Popular Europeo (PPE), Feijóo calificó de «falsas» las insinuaciones de Vox, que situaban a la sede de la calle Génova como el cerebro detrás de la rebelión interna.
«No es justo, pero no solamente no es justo, es que es falso. Nada tenemos que ver y no me parece razonable transferir al PP una responsabilidad que no tiene», sentenció el líder de la oposición.
El origen del conflicto: Vox señala al PP
La tensión escaló este miércoles cuando el secretario general del grupo parlamentario de Vox, José María Figaredo, tildó de «delirio» el manifiesto firmado por figuras de peso histórico como Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith. Según la dirección de Vox, este movimiento forma parte de una estrategia del PP para:
- Malmeter en las filas de la formación.
- Desestabilizar la estructura del partido.
- Socavar la moral de sus simpatizantes.
Negociaciones en un clima de tensión
Estas acusaciones llegan en un momento delicado para la derecha española. Ambos partidos se encuentran en pleno proceso de negociación para los gobiernos autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León.
A pesar de los roces, Feijóo insistió en que el PP ha mantenido un respeto institucional absoluto: «No hemos hecho ni una sola manifestación sobre las decisiones internas que ha tomado Vox», concluyó, intentando blindar la autonomía de su formación frente a las turbulencias del partido de Abascal.



















