Los líderes del PP y Vox critican duramente el anuncio del Gobierno, que prevé regularizar a cerca de medio millón de personas, mientras organizaciones migrantes y sociales lo califican de “logro histórico”
Madrid, 26 de enero de 2026.
El anuncio del Gobierno de aprobar una regularización extraordinaria de personas migrantes ha provocado una fuerte reacción en el arco político y social. Mientras los líderes del Partido Popular y Vox, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, han arremetido contra la medida, colectivos migrantes y organizaciones sociales han celebrado lo que consideran un paso histórico hacia la justicia social.
Feijóo ha calificado la política migratoria del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de “disparatada”, comparándola con su gestión ferroviaria, y ha acusado al Ejecutivo de intentar “desviar la atención”. A su juicio, la regularización provocará un “efecto llamada” y supondrá una amenaza para la sostenibilidad de los servicios públicos.
Más duro se ha mostrado el líder de Vox, Santiago Abascal, quien ha acusado a Sánchez de actuar como un “tirano” y de promover una medida que, según afirma, acelerará “la invasión”. En un mensaje publicado en la red social X, Abascal ha denunciado la regularización de “500.000 ilegales” y ha defendido políticas de “repatriaciones, deportaciones y remigración”.
Frente a estas críticas, las organizaciones impulsoras de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la regularización han celebrado el anuncio como un hito largamente esperado. El Consejo de Ministros aprobará este martes el inicio de la tramitación de un real decreto que permitirá obtener permisos de residencia a las personas que se encontraran en España antes del 31 de diciembre de 2025, carezcan de antecedentes penales y puedan acreditar al menos cinco meses de residencia.
Silvana Cabrera, representante de la plataforma Regularización Ya, ha descrito la medida como “un sueño que parecía inalcanzable” para miles de personas migrantes. Durante un acto de Podemos, Cabrera ha subrayado que detrás de cada regularización “hay una vida, una maleta llena de sueños”, y ha definido la iniciativa como un ejercicio de reconocimiento y reparación frente al racismo estructural.
Desde la plataforma han destacado que la medida beneficiará especialmente a colectivos tradicionalmente excluidos de los mecanismos ordinarios de regularización, como trabajadoras del hogar mayores de 50 años, trabajadoras sexuales, manteros o personas empleadas de forma precaria en sectores como la construcción o la hostelería.
También la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha valorado muy positivamente el anuncio. Su codirector, Mauricio Valiente, ha señalado que es “de justicia” dar una respuesta rápida a personas que ya contribuyen al desarrollo del país. En la misma línea, Mónica López, codirectora de la organización, ha pedido avanzar hacia soluciones “estructurales” que eviten largos periodos de irregularidad y garanticen la igualdad de derechos desde la llegada.
Las organizaciones sociales coinciden en que, aunque la regularización supone un avance decisivo, aún quedan retos pendientes, como la reforma de la ley de extranjería, la lucha contra el racismo y la mejora del acceso a la vivienda para la población migrante.
















