El creador de la saga Star Wars defiende que la tecnología es un paso inevitable en el progreso de la industria, pero advierte del riesgo de dejar la creación de películas en manos de las opiniones de los fans
El cineasta George Lucas ha reflexionado de manera abierta sobre el papel creciente de la inteligencia artificial en los procesos creativos de la industria cinematográfica actual. En una entrevista concedida al medio A Rabbit’s Foot, el director, productor y creador de franquicias históricas como Star Wars o Indiana Jones ha calificado la implantación de esta tecnología como un paso inevitable ligado al progreso del sector. Paralelamente, el realizador estadounidense ha mostrado una postura muy crítica frente a la proliferación de los denominados focus groups (grupos de discusión) por parte de los grandes estudios de Hollywood, argumentando que el sometimiento de los proyectos a las opiniones previas de los espectadores de prueba deforma el verdadero sentido del proceso de creación artística.
La inteligencia artificial en el cine: un cambio inevitable equiparable a la llegada del automóvil
Alejado en la actualidad de la primera línea de la producción cinematográfica —tras la venta en 2012 de su productora Lucasfilm a la compañía Disney por 4.000 millones de dólares—, George Lucas mantiene un papel de observador analítico sobre la evolución de Hollywood. Al ser cuestionado sobre la progresiva asimilación de las herramientas de inteligencia artificial en las distintas fases de elaboración de largometrajes, el realizador ha expresado una postura que oscila entre la aceptación del avance técnico y una cierta resignación.
«La inteligencia artificial nos facilita mucho la realización de películas», ha admitido inicialmente Lucas en la conversación. No obstante, al profundizar en la materia, ha querido contextualizar este avance tecnológico comparándolo con otras transiciones históricas de la sociedad. En este sentido, ha señalado que oponerse a su desarrollo resulta similar a defender los carruajes de caballos frente a la irrupción del automóvil bajo el argumento de que los vehículos a motor sufren averías, requieren combustible o plantean riesgos de seguridad. «No hay nada que puedas hacer al respecto. Eso es el progreso, es el futuro», ha sentenciado el cineasta, asumiendo la implantación tecnológica como un proceso irreversible en el devenir de la industria.
Por otra parte, Lucas ha aportado una visión particular sobre el potencial de la propia tecnología para identificar la autenticidad y el origen de las producciones. El director ha apuntado que «si quieres que te diga cuándo algo es falso y de dónde viene, la IA puede hacerlo», añadiendo que los seres humanos carecen de esa capacidad de procesamiento tan específica. Bajo esta premisa, ha recordado que el factor diferencial de las personas radica en la asunción de responsabilidades: «La idea es que, como ser humano, eres responsable de lo que dices y haces, y si haces algo ilegal, deberías ser castigado por ello. Hagas lo que hagas, deberías ser reconocido. Igual que en la vida real».
El rechazo a los ‘focus groups’ y la pérdida de la autoría artística
Si bien sus declaraciones sobre la inteligencia artificial muestran una actitud pragmática y de asimilación del progreso, George Lucas se ha mostrado notablemente más severo al analizar las dinámicas actuales de los grandes estudios cinematográficos. El foco de sus críticas se ha dirigido hacia los grupos de discusión que emplean las compañías distribuidoras y productoras para moldear el contenido final de las obras antes de su estreno en salas.
«No me gustan los focus groups. El público no sabe lo que quiere ver», ha manifestado con rotundidad el creador de Star Wars. Para Lucas, las conclusiones extraídas de estas consultas suelen estar mal interpretadas por parte de los ejecutivos de los estudios. El cineasta explica que si al público de prueba no le agrada un personaje concreto, el deber del realizador consiste en investigar y comprender el motivo de ese rechazo, pero que las productoras toman decisiones equivocadas a partir de esa información. «Dejan que sea el público quien haga la película. Y ahora se han vuelto locos con eso. Ahora todo gira en torno a lo que piensan los fans», ha lamentado.
De acuerdo con la visión del director, este modelo de gestión de proyectos desvirtúa la esencia del oficio del cineasta. Lucas defiende que una producción no se debe construir para satisfacer demandas previas de los aficionados, sino mediante la búsqueda de profesionales cualificados que posean una historia concreta que narrar y que sientan una pasión real por el proyecto. En última instancia, el veterano creador ha incidido en el componente emocional del cine como la clave de su trascendencia, concluyendo que «vas al cine porque las historias te conmueven. El arte es un medio emocional».















