MADRID — El exministro de Transportes y exsecretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, ha concedido su primera entrevista desde el centro penitenciario donde cumple condena. En un cuestionario manuscrito de tres folios, el político valenciano ha arremetido con dureza contra el fallo judicial y, muy especialmente, contra el empresario Víctor de Aldama, principal comisionista de la trama, afirmando de manera categórica que «Aldama ha conseguido la impunidad que pretendía».
Estas declaraciones llegan apenas unos días después de que el Tribunal Supremo dictara sentencia firme por el conocido ‘caso Mascarillas’, imponiendo al exdirigente socialista una pena de 24 años de prisión por los delitos de organización criminal, cohecho, malversación de fondos públicos y tráfico de influencias. Por contra, el Alto Tribunal condenó a Aldama a cuatro años y medio de cárcel, pero suspendió la ejecución de su entrada en prisión gracias a los beneficios de la atenuante por su estrecha colaboración con la justicia.
Críticas a una sentencia «ejemplarizante»
Desde su celda, Ábalos elude las acusaciones penales y califica la resolución judicial, de más de 200 páginas, como «absolutamente desproporcionada». A su juicio, el dictamen no persigue la justicia material, sino que tiene un carácter meramente «ejemplarizante» impulsado por la presión mediática y política que ha rodeado al caso.
A nivel personal, el exministro reconoce la pérdida absoluta de autonomía —«en prisión te conviertes en un ser muy dependiente», apunta—, aunque asegura que dentro del penal es «uno más» y que se está adaptando gracias al apoyo del resto de los internos. Atendiendo a la liquidación de la condena, Ábalos no podrá empezar a solicitar sus primeros permisos penitenciarios ordinarios hasta el año 2030, un horizonte que de momento prefiere «no racionalizar en exceso».
Admisión de errores y reuniones clave
En el plano estrictamente político y de la estrategia seguida durante la instrucción, el exministro hace dos concesiones cruciales en el cuestionario:
- El escaño en el Congreso: Ábalos reflexiona con autocrítica y admite que fue un error no haber renunciado a su acta de diputado en la Cámara Baja cuando estalló el escándalo. Su enrocamiento en el Grupo Mixto tensó las relaciones con la dirección del PSOE y postergó un desenlace que finalmente ha terminado con su inhabilitación y entrada en el penal.
- Reuniones con Leire Díez: Por primera vez, el exministro admite públicamente haber mantenido encuentros con la empresaria y fontanera del partido Leire Díez, un entramado colateral bajo el foco judicial por supuestos intentos de influir en los testimonios que nutrieron las investigaciones previas al juicio.
El debate sobre los delatores premia a Aldama
La reacción del exministro espolea el debate jurídico y político desatado esta semana en el país en torno a la conveniencia de los pactos de conformidad con la Fiscalía en tramas de corrupción institucional.
Mientras las defensas y sectores de la oposición recelan del trato de favor otorgado a Aldama, la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo y la Fiscalía Antidroga defienden con firmeza que premiar la confesión y la delación resulta una herramienta «necesaria» e indispensable para conseguir desarticular las redes complejas de criminalidad económica y depurar las responsabilidades en la administración pública.
















