En una jornada cargada de simbolismo y no exenta de polémica, el rey emérito Juan Carlos I ha reaparecido este sábado en la Asamblea Nacional francesa para recoger el Premio Especial del Jurado del Libro Político. El galardón reconoce sus memorias, tituladas Reconciliación, en las que el monarca detalla su papel decisivo durante la Transición española.
Un discurso de defensa y autocrítica
A sus 88 años y con visibles dificultades de movilidad, Juan Carlos I leyó un discurso en francés ante una sala llena en el emblemático Palacio Borbón. Durante su intervención, el emérito alternó el orgullo por su trayectoria política con una asunción de sus fallos personales:
- El éxito político: «Reconciliación resume el éxito de mi vida política. Mi mayor logro fue haber alentado la reconciliación de España consigo misma tras una larga dictadura y una Guerra Civil», afirmó con contundencia.
- El mensaje a España: Reconociendo la fría relación que mantiene con parte de la opinión pública española, lanzó una frase lapidaria: «Sé que nadie es profeta en su tierra». Admitió que le «entristecen» las críticas, pero aseguró que asume su vida «con sus aciertos y errores».
- Propósito de la obra: Subrayó que sus memorias aspiran a ser un testimonio de la «transformación radical y positiva» de España para servir a las nuevas generaciones democráticas.
Arropado por su núcleo familiar
El monarca no estuvo solo en la capital gala. En la primera fila de la Asamblea se encontraban sus hijas, las infantas Elena y Cristina, además de su nieto Felipe Juan Froilán, quienes viajaron para apoyarle en este reconocimiento internacional. También estuvo presente la escritora Laurence Debray, coautora de las memorias y figura clave en la publicación del libro, que vio la luz en Francia antes que en España.
















