Ceuta — La Confederación Española de Policía (CEP) ha denunciado públicamente una situación de extrema vulnerabilidad en el puerto de la ciudad autónoma. Según el sindicato, durante los turnos nocturnos, un único agente de la Policía Nacional se ve obligado a asumir en solitario el control de pasaportes y la vigilancia de los pasajeros que desembarcan de los buques, en lo que representa una de las fronteras exteriores más importantes de la Unión Europea.
Ante lo que consideran una alarmante falta de seguridad y planificación, la CEP ha solicitado formalmente la dimisión del Jefe Superior de Policía de Ceuta y del responsable de la Brigada de Extranjería y Documentación.
Una sola persona en una frontera estratégica europea
El portavoz y secretario provincial de la CEP, Eduardo García Suárez, ha calificado de «incomprensible» que se haya delegado la custodia de este punto en un solo funcionario. El sindicato recuerda que el Puerto de Ceuta soporta el tránsito diario de miles de viajeros con conexiones marítimas prácticamente ininterrumpidas entre las 06:00 y las 01:00 horas.
La decisión de dejar bajo mínimos el control nocturno habría sido adoptada por la Brigada de Extranjería y Documentación con el visto bueno de la Jefatura Superior, una medida que la CEP cuestiona con dureza teniendo en cuenta que la plantilla de la Policía Nacional en Ceuta supera los 600 agentes en activo.
Además de la falta de personal en los controles, el sindicato denuncia las condiciones laborales de los policías destinados a este servicio:
- Sometidos a turnos irregulares que dificultan la conciliación familiar.
- Ausencia del pago del correspondiente complemento de turnicidad.
«Parches» organizativos: subinspectores en cabina
García Suárez ha revelado que, ante el déficit evidente de personal, los responsables policiales han llegado a plantear que sean subinspectores quienes realicen las labores ordinarias de control de pasaportes en las cabinas.
Esta solución de emergencia ha sido tildada por la CEP de utilización inadecuada de los mandos intermedios. El sindicato recuerda que la función de un subinspector debe orientarse exclusivamente a la organización y supervisión del servicio, y nunca a desempeñar las tareas operativas propias de la escala básica, lo que a su juicio evidencia una «absoluta falta de planificación».
El peligro real: solos ante terroristas o fugitivos
La principal preocupación de la organización sindical radica en los riesgos físicos y operativos a los que se expone a los agentes de servicio. Al encontrarse completamente solo, un funcionario no dispone de apoyo inmediato si el sistema informático detecta a un viajero con una orden de búsqueda y captura internacional por delitos graves como terrorismo, narcotráfico o violencia de género.
«La realidad es que un solo policía difícilmente puede garantizar la detención de una persona potencialmente peligrosa mientras mantiene desatendido un control fronterizo de estas características», advierte con firmeza Eduardo García, incidiendo en el peligro de fuga o de agresión física sin capacidad de reacción.
Exigencia de responsabilidades y dimisiones
Desde la CEP recalcan que su intención no es generar alarma social, sino exigir soluciones inmediatas tras meses advirtiendo de la necesidad de reforzar un paso fronterizo clave para España y Europa.
Al considerar que la gestión de la Jefatura Superior está comprometiendo gravemente la seguridad de los agentes y de la ciudadanía por motivos puramente organizativos, el sindicato concluye que ha llegado el momento de exigir la asunción de responsabilidades políticas y profesionales mediante el cese de los actuales responsables de la Jefatura y de la Brigada de Extranjería.


















