La crisis de Ceuta vuelve a colocar a Margarita Robles y a la directora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Esperanza Casteleiro, en el centro de una pregunta que exige respuestas: ¿qué información tenía el Ministerio de Defensa antes de la entrada masiva y hasta dónde llegó la cadena de avisos?
Lee tambien: La Fiscalía confirma 17 delitos sexuales a mujeres en Ceuta tras la entrada masiva de julio
La cuestión cobra especial relevancia por la relación profesional que une a ambas desde hace años.
Esperanza Casteleiro no llegó a la dirección del CNI como una desconocida. Su trayectoria está estrechamente vinculada a los servicios de inteligencia españoles. Ingresó en el entonces CESID en 1983 y desarrolló buena parte de su carrera dentro del sistema de inteligencia, ocupando puestos de responsabilidad tanto en España como en el exterior.
Entre sus cargos figura el de secretaria general del CNI. Es decir, conocía desde dentro el funcionamiento del servicio, sus procedimientos y la forma en la que la información de inteligencia llega a los responsables políticos.
Pero su relación con Margarita Robles es todavía más significativa.
De jefa de Gabinete de Robles a directora del CNI
En 2018, Casteleiro pasó a trabajar directamente con Margarita Robles en el Ministerio de Defensa como directora de su Gabinete. Durante ese periodo estuvo en el círculo más próximo de la ministra y participó en la estructura de dirección política del departamento.
En 2020, Robles volvió a confiar en ella y Casteleiro fue nombrada secretaria de Estado de Defensa, uno de los puestos de mayor responsabilidad del Ministerio y el segundo escalón político de la institución.
Dos años después, en mayo de 2022, llegó el salto definitivo: Esperanza Casteleiro fue nombrada directora del CNI a propuesta de Margarita Robles.
La fotografía resulta, por tanto, difícil de ignorar: quien había sido durante años una colaboradora directa de la ministra pasó a dirigir precisamente el organismo encargado de obtener y proporcionar información de inteligencia al Gobierno. Y eso convierte la reconstrucción de lo ocurrido en Ceuta en una cuestión de máxima importancia.
El CNI debía estar mirando hacia Ceuta
El CNI tiene entre sus cometidos proporcionar al Gobierno información, estudios y análisis destinados a prevenir y evitar riesgos o amenazas que puedan afectar a España y a sus intereses nacionales.
Ceuta, por su situación geográfica y estratégica, constituye además un punto especialmente sensible para la seguridad nacional.
Si, como se ha conocido, antes de la entrada masiva existían informes y avisos que apuntaban a movimientos o preparativos que podían desembocar en entradas a nado desde Marruecos, la cuestión fundamental es determinar quién recibió esa información y cuándo.
Porque un informe de inteligencia no termina cuando se redacta. Tiene que existir una cadena de distribución, valoración y decisión. Y esa cadena es la que ahora debe reconstruirse.
La pregunta incómoda para Margarita Robles
No sería riguroso afirmar, sin acceder a toda la documentación clasificada, que Margarita Robles conocía personalmente cada uno de los informes elaborados antes de la crisis. Pero sí es legítimo preguntar qué información recibió la ministra de Defensa en los días previos a la entrada masiva.
Y la pregunta adquiere todavía mayor relevancia porque la directora del CNI no era una persona ajena a su estructura. Era alguien que había sido:
- Directora del Gabinete de Margarita Robles.
- Secretaria de Estado de Defensa con Margarita Robles como ministra.
- Y posteriormente directora del CNI por propuesta de la propia Robles.
Por eso, determinar qué sabía Casteleiro, qué información recibió el CNI y qué fue trasladado al Ministerio de Defensa resulta fundamental para conocer qué ocurrió realmente.
¿Quién sabía qué y cuándo?
La investigación debería permitir responder, como mínimo, a una serie de preguntas:
- ¿Cuándo recibió el CNI los primeros indicios sobre una posible entrada masiva?
- ¿Qué valoración hizo de esos indicios?
- ¿Llegaron esos informes a la dirección del CNI?
- ¿Fueron trasladados al Ministerio de Defensa?
- ¿Los recibió Margarita Robles?
- ¿Se informó al presidente del Gobierno y al resto de responsables competentes?
- ¿Qué medidas se adoptaron después de recibir esas advertencias?
Y hay una pregunta todavía más importante: ¿la información disponible permitía anticipar la dimensión de lo que finalmente ocurrió en Ceuta?
Porque si los documentos demuestran que existían advertencias concretas y suficientemente precisas antes de la crisis, el debate cambiará radicalmente. Ya no estaríamos hablando únicamente de si los servicios de inteligencia detectaron el riesgo: habría que determinar si quienes tenían capacidad para actuar conocieron ese riesgo a tiempo y tomaron las decisiones necesarias.
Una relación que obliga a despejar todas las dudas
La relación entre Robles y Casteleiro no demuestra por sí sola que la ministra conociera un determinado informe. Pero sí hace todavía más necesario aclarar la cadena de información.
Margarita Robles era la ministra de Defensa. Esperanza Casteleiro dirigía el CNI. Y ambas habían trabajado juntas durante años en la cúspide del Ministerio.
Por eso, ante una crisis que afectó directamente a la frontera española de Ceuta, la sociedad ceutí tiene derecho a conocer qué sabía cada responsable, cuándo lo supo y qué decisiones adoptó después.
La cuestión no es buscar culpables antes de tiempo. La cuestión es mucho más sencilla: si había información que permitía anticipar la entrada masiva, ¿por qué no se evitó o se preparó adecuadamente?
Y para contestar a esa pregunta habrá que seguir el rastro de los informes:
Del CNI a su directora.
De la directora a Defensa.
De Defensa al Gobierno.
Y en ese recorrido aparece inevitablemente el nombre de Margarita Robles.








