La primavera de 2026 se perfila como una de las más complicadas de los últimos años para las personas alérgicas al polen. Las lluvias abundantes registradas durante el invierno y el inicio de la primavera han favorecido el crecimiento de la vegetación y, con la llegada de temperaturas más suaves, los especialistas prevén una temporada más intensa, más larga y con picos elevados de concentración polínica.
La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica ya advirtió en sus previsiones de pólenes para 2026 que la primavera será intensa en el conjunto del territorio español por la presencia generalizada de pólenes. El llamado “efecto lavado” de la lluvia reduce de forma puntual la concentración de polen en el aire, pero también favorece un crecimiento vegetal que puede traducirse después en una polinización más fuerte.
Esa misma explicación es la que trasladan desde el servicio de Alergología del Hospital Quirónsalud Málaga. La doctora Leticia Herrero, jefa del servicio, señala que el prolongado periodo de lluvias ha actuado como un “fertilizante natural”, incrementando la carga polínica y dando lugar a temporadas con más duración, picos más marcados y mayor afectación clínica en los pacientes alérgicos.
Gramíneas y olivo, los grandes protagonistas
Los principales alérgenos de esta temporada serán las gramíneas y el olivo, dos pólenes con un fuerte impacto clínico en España. Las gramíneas suelen afectar entre marzo y mayo y son uno de los alérgenos más extendidos, mientras que el polen de olivo concentra su presencia entre abril y junio, con especial incidencia en Andalucía y otras zonas de elevada presencia de olivar.
Según las previsiones de la SEAIC, el centro peninsular puede registrar niveles de gramíneas de moderados a intensos, especialmente en zonas de Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid. En Toledo y Madrid podrían alcanzarse picos de hasta 6.000 granos por metro cúbico de aire. En el sur peninsular, las concentraciones más elevadas se esperan en Extremadura, Sevilla y Jaén, con niveles especialmente intensos en algunas áreas.
A estos pólenes se suman otros como las cupresáceas, el plátano de sombra, las urticáceas o la salsola, que pueden prolongar los síntomas durante más semanas. Este fenómeno afecta especialmente a los pacientes polisensibilizados, es decir, personas que reaccionan a varios tipos de polen y que pueden encadenar síntomas durante buena parte de la primavera.
Síntomas más persistentes
Los síntomas más habituales de la alergia al polen incluyen estornudos, congestión nasal, goteo nasal, picor de ojos, lagrimeo, tos, picor de garganta, dificultad respiratoria o silbidos en el pecho. El Ministerio de Sanidad recuerda que la polinosis puede afectar a ojos, nariz y pulmones, y que el tiempo cálido, seco y con viento favorece una mayor distribución del polen.
Los especialistas alertan también del aumento de los casos complejos. La SEAIC destaca que el incremento de enfermedades alérgicas y de pacientes con polisensibilización exige una atención cada vez más personalizada. En la práctica, esto significa que algunos afectados no reaccionan a un único polen, sino a varios, lo que alarga la duración de los síntomas y dificulta el control de la enfermedad.
En niños, además de los síntomas clásicos, la alergia puede manifestarse con irritabilidad, cansancio, alteraciones del sueño o menor rendimiento escolar. En adultos, los episodios intensos pueden interferir en el trabajo, el descanso y las actividades al aire libre.
Cómo reducir la exposición al polen
Ante una primavera especialmente exigente, los alergólogos recomiendan anticiparse y no esperar a que los síntomas sean intensos. Conocer el tipo de polen al que se es alérgico, consultar los niveles diarios y adaptar la rutina puede ayudar a reducir el impacto.
Entre las principales recomendaciones figuran evitar la actividad física al aire libre en días de viento o alta concentración de polen, mantener cerradas las ventanas durante la noche, viajar con las ventanillas del coche cerradas, usar filtros adecuados en el aire acondicionado y procurar permanecer en interiores cuando los recuentos sean elevados. El Ministerio de Sanidad también aconseja no secar ropa al aire libre en días de alta polinización, ya que el polen puede acumularse en las prendas.
La SEAIC aconseja, además, evitar estancias prolongadas en parques, jardines y zonas de arbolado cuando haya mucho viento, ventilar la vivienda en momentos de menor concentración y mantener especial cuidado durante los picos de polinización.
Tratamiento bajo control médico
El abordaje de la alergia debe ser individualizado. En función de los síntomas, los médicos pueden indicar antihistamínicos, corticoides nasales, colirios, inhaladores u otros tratamientos. En algunos casos, también puede valorarse la inmunoterapia, conocida como vacunas de la alergia, siempre bajo indicación de un especialista.
Los expertos insisten en que no se debe abusar de la medicación ni automedicarse para intentar controlar síntomas persistentes. Si aparecen dificultad respiratoria, sensación de opresión en el pecho, crisis de asma o síntomas que no mejoran con el tratamiento habitual, se recomienda consultar con un profesional sanitario.
La primavera de 2026 llega así con un escenario complicado para millones de alérgicos en España. Las lluvias han dejado una vegetación más abundante y el aumento de las temperaturas puede acelerar los picos de polen. La clave, según los especialistas, será anticiparse, vigilar los niveles y mantener un plan de tratamiento adaptado a cada paciente.













