El Colegio de Médicos y el Sindicato Médico denuncian que las Urgencias atienden el doble y el triple de casos con solo cinco o seis facultativos tras la invasión migratoria del 30 de julio, mientras el Ministerio de Sanidad sigue sin enviar los traductores prometidos.
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La sanidad pública en la ciudad autónoma de Ceuta atraviesa una situación de extrema fragilidad marcada por la extenuación y el cansancio de sus profesionales sanitarios. Transcurridos 45 días desde la invasión migratoria registrada el pasado 30 de julio, la carga asistencial en el servicio de Urgencias y Emergencias se ha multiplicado, llegando a duplicarse e incluso triplicarse en diversas jornadas. Todo ello se está afrontando con una plantilla reducida a únicamente cinco o seis médicos en servicio.
A esta sobrecarga de trabajo se añade el grave obstáculo del idioma. El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa), organismo dependiente del Ministerio de Sanidad y responsable directo de la gestión sanitaria en la ciudad autónoma, se comprometió a enviar traductores para facilitar la atención médica, un compromiso que hasta la fecha no se ha cumplido.
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Las consecuencias operativas de esta falta de medios y apoyo no se han hecho esperar. Actualmente, la plantilla médica ya contabiliza tres bajas laborales, una renuncia formal y el anuncio por parte de otros profesionales de sus intenciones de abandonar la unidad de Urgencias para trasladarse a Atención Primaria, o bien de marcharse definitivamente de Ceuta.
Ante la falta de soluciones, el Colegio de Médicos y el Sindicato Médico de Ceuta, junto con el Sindicato de Enfermería (Satse), han convocado una jornada de huelga para el próximo 24 de septiembre. Los convocantes matizan que no se trata de una huelga para reivindicar mejoras laborales ni incrementos salariales, sino de un paro motivado por la impotencia ante la inacción del Gobierno, el desgaste de unos profesionales agotados y el progresivo deterioro de la sanidad pública local.
Críticas a la gestión del Ministerio de Sanidad y déficit estructural
El presidente del Colegio de Médicos y del Sindicato Médico de Ceuta, Enrique Roviralta, ha criticado abiertamente a la ministra de Sanidad, Mónica García, por negar la existencia de un «colapso sanitario» en la ciudad. Roviralta califica sus declaraciones de «desafortunadas» y asegura que no son compartidas por los sindicatos, la institución colegial ni la propia ciudadanía ceutí.
En relación con las afirmaciones de Ingesa sobre la existencia de un circuito asistencial diferenciado para atender a los inmigrantes y no interferir en la atención a la población local, la representación colegial matiza que Ceuta cuenta con un único hospital y una sola área de urgencias para toda la población. El denominado circuito diferenciado se limita, en la práctica, a una sala de espera habilitada en la calle provista de sillas, desde la cual se deriva a los pacientes a una pequeña y antigua consulta (fast track) dotada de barrotes, concebida originalmente para detenidos o para contención psiquiátrica.
En contra de la versión ofrecida por el Ministerio de Sanidad, los servicios de Urgencias mantienen una pauta de cinco médicos en activo, alcanzando seis solo de manera ocasional. Como muestra del déficit de personal, Roviralta señala que es la primera vez que la administración recurre a solicitar facultativos de otros departamentos para que realicen guardias voluntarias en el área de Urgencias.
Esta carencia de profesionales se ha visto agravada de forma repentina por el aumento de la población que requiere atención médica, aunque responde a un problema estructural preexistente. Las cifras oficiales indican que Ceuta registra la ratio de médicos por habitante más baja de toda España, situándose en 2,5 médicos por cada 1.000 habitantes, muy por debajo de la media nacional de 3,4.
Riesgos para la salud pública y proceso de vacunación
El escenario sanitario se complica debido a la ausencia de un control epidemiológico adecuado sobre la población migrante, la cual pernocta en asentamientos informales o en playas que carecen de agua potable y de las condiciones mínimas de higiene. Esta circunstancia ha propiciado la aparición de brotes significativos de sarna, casos aislados de tuberculosis, infecciones de origen gastrointestinal y, más recientemente, un brote de varicela que ya contabiliza nueve personas ingresadas.
A pesar de que el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas acordaron el envío de vacunas a Ceuta para iniciar el proceso de inmunización, su administración requiere la previa filiación e identificación de los ciudadanos, un procedimiento que aún no se ha completado en su totalidad. Mientras la Administración central situó inicialmente la cifra de personas en la ciudad entre 5.000 y 10.000, los cálculos del Colegio de Médicos estiman que la población migrante residente podría alcanzar las 20.000 personas.
Hasta el momento, los datos manejados por la institución médica confirman que solo unas 2.000 personas han recibido la vacuna, lo que representa un porcentaje muy reducido respecto al volumen total de entradas registradas.
Por otra parte, la huelga del 24 de septiembre precederá a la convocatoria de huelga médica indefinida programada en todo el Sistema Nacional de Salud a partir del 28 de octubre contra el borrador del Estatuto Marco promovido por el Ministerio. Desde la representación médica de la ciudad autónoma se subraya el vínculo entre ambos paros, al coincidir la titularidad de la gestión sanitaria en Ceuta y la iniciativa del controvertido estatuto bajo el mismo departamento ministerial.








