El siniestro en el sur de Colombia deja, por ahora, 48 sobrevivientes rescatados entre las llamas. El presidente Petro califica el accidente de «horroroso» y afirma que «no debió haber sucedido».
Colombia contiene el aliento tras el gravísimo accidente de un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea (FAC) en el departamento de Putumayo. La aeronave, un pilar fundamental del transporte militar, se precipitó a tierra apenas unos minutos después de despegar del aeropuerto de Puerto Leguízamo con 125 personas a bordo, la mayoría tropas de la Fuerza Pública.
Las primeras imágenes del lugar del siniestro muestran una dantesca columna de humo y restos del fuselaje esparcidos y en llamas, mientras campesinos de la zona y cuerpos de socorro intentan rescatar a los ocupantes en una carrera contra el reloj.
Balance preliminar: 48 sobrevivientes entre el caos
El comandante de la FAC, el general Carlos Silva, confirmó en un mensaje de urgencia que, de las 125 personas (114 pasajeros y 11 tripulantes), se han logrado rescatar con vida a 48 heridos.
- Operativo de emergencia: Unidades militares y voluntarios de la Defensa Civil se han desplazado a la zona selvática para centralizar la atención médica y el traslado de los heridos más graves.
- Hermetismo oficial: El ministro de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, ha pedido evitar las especulaciones por respeto a las familias, aunque ha confirmado que ya se ha abierto una investigación para esclarecer las causas de este «trágico accidente».
Petro: «Esto no debió haber sucedido»
El presidente Gustavo Petro ha reaccionado con dureza ante la magnitud del siniestro. A través de sus redes sociales, el mandatario expresó su deseo de que no haya víctimas mortales, pero lanzó un dardo directo a la gestión técnica: «Es un accidente horroroso que no debió haber sucedido».
Estas palabras han reabierto de inmediato el debate político sobre el estado de la flota de los Hércules C-130, aviones veteranos cuya capacidad de carga (hasta 100 soldados con equipo completo) es vital para el control territorial en zonas de difícil acceso como el Putumayo, pero que requieren un mantenimiento exhaustivo.
Incertidumbre en el sur
El gobernador del Putumayo, John Gabriel Molina, ha señalado que la prioridad absoluta es la «contingencia de atender a los heridos», mientras las familias de los militares desplegados aguardan con angustia un balance definitivo. La zona del accidente, de espesa vegetación, dificulta las labores de peritaje que deberán determinar si se trató de un fallo mecánico, un error humano o las condiciones meteorológicas del sur del país.















