Las elecciones parlamentarias en Marruecos no alterarán la hoja de ruta geopolítica dictada por el Palacio Real. Como analiza Amador Guallar en La Razón, el control directo de la Monarquía alauita sobre las áreas de Defensa y Exteriores mantiene inalterable la alianza estratégica con Estados Unidos —consolidada durante el mandato de Donald Trump— y condiciona el margen de maniobra de cualquier nuevo Ejecutivo en Rabat.
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La relación trasciende la diplomacia tradicional y se afianza sobre tres pilares: el respaldo estadounidense a la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, un ambicioso programa de compras e industria militar conjunta, y la profundización de la cooperación con Israel mediante los Acuerdos de Abraham.
Claves del blindaje estratégico entre Rabat y Washington
- Continuidad dictada por el Palacio Real: Con un marco histórico que se remonta a 1777, la diplomacia marroquí sitúa la relación con Washington como una prioridad de Estado. El rey Mohamed VI retiene el control absoluto de las carteras clave, dejando al Gobierno resultante de los comicios una función estrictamente gestora.
- Nueva hoja de ruta militar (2024-2036): Rabat busca evolucionar de mero comprador de armamento a socio industrial de defensa. Destaca la creación conjunta con AFRICOM del Centro de Entrenamiento y Experimentación Multidominio en Tan-Tan, enfocado en tecnología de drones, inteligencia y pruebas de precisión con fuego real.
- Inversión armamentística y triangulación con Israel: Marruecos se mantiene como el principal comprador africano de material militar estadounidense (acumulando contratos activos por más de $8.500 millones en cazas F-16, helicópteros Apache y sistemas HIMARS). A esto se suma que destina un 24% de su presupuesto militar a compras a Israel, en el marco del reforzamiento de los Acuerdos de Abraham junto a EE. UU.
- Infraestructuras y guiños diplomáticos: La vinculación se proyecta también en el ámbito simbólico y comercial, ejemplificada en el bautizo de la vía rápida Tiznit-Dakhla como la «Autopista Donald J. Trump», un corredor clave para la proyección comercial marroquí hacia el Sahel y África Occidental.
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