El equipo alemán firma un doblete en Melbourne tras una carrera de infarto, mientras Ferrari cede por errores estratégicos y Aston Martin sufre un estreno decepcionante
La Fórmula 1 ha entrado oficialmente en una nueva era. El Gran Premio de Australia, que ha servido como escenario para el estreno del nuevo reglamento técnico, ha superado todas las expectativas con una carrera frenética marcada por la incertidumbre sobre la gestión de energía y el renovado protagonismo de la parte eléctrica en las unidades de potencia. En medio de este escenario, Mercedes ha confirmado que es el equipo que mejor ha comprendido los nuevos desafíos, logrando un contundente doblete.
Un inicio frenético en Melbourne
Desde la salida, la carrera dejó claro que los pronósticos previos quedaban en papel mojado. Aunque Mercedes había dominado la clasificación el sábado, el arranque fue un caos controlado. Leclerc, con una salida fulgurante, se colocó líder en la primera curva, superando a Russell y Hamilton. Por detrás, la remontada fue la nota predominante: Fernando Alonso escaló desde la 17.ª hasta la 10.ª posición, mientras que Max Verstappen, partiendo desde el último lugar, logró alcanzar el 12.º puesto en los primeros compases.
La nueva reglamentación, con una aerodinámica activa más incisiva y mayor uso de la batería, permitió adelantamientos en cualquier sector de la pista, ofreciendo un espectáculo de luchas cuerpo a cuerpo inusual para los puristas de la categoría.
Ferrari, lastrado por la estrategia
A pesar del gran ritmo mostrado por los monoplazas rojos, el triunfo se les escapó de las manos. Un doble error táctico al no aprovechar las neutralizaciones bajo coche de seguridad virtual condenó a Leclerc y Ferrari. Mientras los Mercedes calzaban neumáticos duros y volaban sobre el asfalto, los Ferrari quedaron atrapados en una estrategia a una sola parada que resultó insuficiente. Kimi Antonelli, consolidándose como una de las figuras a seguir, terminó de sentenciar la superioridad de Mercedes al superar tanto a los Ferrari como a su compañero Hamilton.
Descalabro en Aston Martin y discreción en Red Bull y McLaren
La jornada fue especialmente dura para Aston Martin. Fernando Alonso, tras una salida encomiable, vio cómo su motor decía basta en la vuelta 15. Aunque el equipo intentó realizar ajustes durante la carrera, el español terminó abandonando, confirmando un inicio de temporada decepcionante para la escudería británica. Por otro lado, Carlos Sainz concluyó 15.º tras un fin de semana lleno de dificultades, logrando al menos terminar la prueba.
En la zona noble, Red Bull y McLaren se mostraron un paso por detrás. Norris fue quinto y Verstappen sexto, lejos del ritmo frenético de los Mercedes. La anécdota negativa la protagonizó Piastri, quien destrozó su monoplaza en la vuelta de camino a la parrilla, en uno de los accidentes más inusuales que se recuerdan en la categoría.
La Fórmula 1 no da tregua: tras este inicio espectacular en Australia, el campeonato pondrá rumbo a Japón la próxima semana, donde los equipos tendrán una nueva oportunidad para ajustar sus estrategias en esta emocionante y renovada competición.




















