Madrid / Ceuta – El Gobierno central ha salido al paso de las críticas para justificar por qué se mantuvo ocultar durante 74 días la incursión de buques de guerra marroquíes en aguas jurisdiccionales de Ceuta. Desde La Moncloa se ha minimizado el episodio, calificándolo de un «hecho puntual» que se resolvió con cauces de estricta normalidad diplomática.
La revelación de este suceso, que tuvo lugar de forma paralela a una entrada masiva de migrantes en la ciudad autónoma, ha generado un intenso revuelo político. El Ejecutivo ha evitado ofrecer mayores explicaciones sobre las razones exactas por las que se optó por no informar públicamente en su momento sobre la presencia de la patrullera y la fragata marroquí en aguas españolas.
Por su parte, portavoces gubernamentales han insistido en enmarcar el acontecimiento dentro de la dinámica habitual de vecindad y cooperación con Rabat, defendiendo las buenas relaciones bilaterales y restando peso a las críticas de la oposición.
Esta controversia se produce en un momento de especial sensibilidad política e institucional para la ciudad autónoma, y reabre el debate sobre la gestión de la información y la seguridad en las fronteras del sur de España ante crisis diplomáticas y migratorias con el país vecino.








