MADRID.– El excomisario José Manuel Villarejo ha asegurado este lunes en la Audiencia Nacional que el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se aprovechó de una operación policial «correcta» y «oficial» —destinada a localizar bienes en el extranjero del extesorero del PP Luis Bárcenas— con el único fin de «trincar» cualquier información que pudiera afectarle directamente.
«Lo supe en el 17 y ahora, a balón pasado, tengo la impresión de que el exministro, como el resto, fueron todos engañados por el ingenio del señor Rajoy», ha declarado Villarejo durante el juicio del caso Kitchen. El excomisario se enfrenta a una petición fiscal de 19 años de cárcel por su presunta participación en un operativo parapolicial ilegal, desarrollado entre 2013 y 2015, para espiar a Bárcenas y sustraerle documentación comprometedora para el Partido Popular.
El temor a las grabaciones de Bárcenas
Según la versión del acusado, los entonces altos mandos policiales —el director general de la Policía, Ignacio Cosidó, y el director adjunto operativo (DAO), Eugenio Pino— le encargaron captar al chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, ante la sospecha de que el extesorero guardaba información muy sensible para altas instancias del Estado, deslizando incluso el nombre del rey emérito, Juan Carlos I.
Villarejo ha explicado que sus fuentes en el entorno del extesorero le advirtieron de que Bárcenas «lo grababa todo», incluso mediante el uso de un bolígrafo espía, y que custodiaba un pendrive con audios y datos de movimientos económicos en el extranjero.
«Visto a estas alturas, ojalá hubiera encontrado algo que afectase a Rajoy, me hubiera hecho mucha ilusión», ha ironizado el excomisario ante el tribunal.
Fondos reservados y la captación del chófer
El excomisario ha relatado que consiguió captar al conductor tras los intentos fallidos del CNI y del comisario Enrique García Castaño. El chófer accedió a colaborar alegando motivos de «seguridad del Estado» y comenzó a percibir 2.000 euros al mes procedentes de fondos reservados.
El flujo de información cesó en el verano de 2014, cuando el conductor confesó que le habían prohibido seguir hablando con él, lo que provocó, según Villarejo, una fuerte discusión con los mandos policiales al descubrir que habían entrado en un inmueble sin autorización judicial.
Duras críticas a la cúpula de Interior
Durante el interrogatorio, Villarejo no ha dudado en arremeter contra los que fueran sus superiores políticos y policiales:
- Eugenio Pino (ex-DAO): Afirmó que el cargo «le vino grande» y que «no se enteraba de nada y estaba todo el día haciendo dibujitos de los uniformes y las medallas».
- Francisco Martínez (exsecretario de Estado de Seguridad): Sostuvo que «tendría que haber sido secretario de Estado de Cultura» porque «no tenía ni idea de temas de Interior».
Estas descalificaciones provocaron la intervención inmediata de la presidenta del tribunal, la magistrada Teresa Palacios, quien le recordó secamente: «Señor Villarejo, no está aquí para hacerle un traje a nadie». Tras la reprimenda, el acusado optó por guardarse su opinión sobre el entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.
Finalmente, el excomisario ha rechazado reconocer la validez de las agendas y grabaciones que constan en la causa y ha cargado contra la Fiscalía por admitir pruebas facilitadas por el empresario Javier Pérez Dolset, a quien ha ubicado en la órbita de las «cloacas del PSOE».















