La formación de Santiago Abascal suaviza su perfil más conservador en temas sociales para centrarse en la economía y la inmigración, imitando la estrategia de Marine Le Pen en Francia.
MADRID – En un giro estratégico sin precedentes desde su fundación, Vox ha decidido mover ficha para intentar romper el «techo de cristal» que las encuestas le asignan de cara a las próximas citas electorales. Bajo una estrategia que los analistas ya denominan como la «lepenización» del partido, la formación derechista ha comenzado a relegar a un segundo plano dos de sus caballos de batalla históricos: la oposición frontal al aborto y la derogación de las leyes de género.
Un cambio de prioridades
El objetivo de este movimiento es claro: homologarse con los movimientos de la nueva derecha europea, como el de Marine Le Pen en Francia o Giorgia Meloni en Italia. Estos partidos han demostrado que, para alcanzar el poder o ampliar mayorías, es necesario trascender el nicho de los valores religiosos o el conservadurismo social clásico para conectar con un electorado más transversal, preocupado principalmente por la seguridad, la soberanía económica y el control fronterizo.
Fuentes cercanas a la dirección del partido señalan que no se trata de una renuncia a sus principios, sino de una «reordenación de urgencia» de las prioridades nacionales. «Los españoles no nos piden que hablemos de lo que pasa en las clínicas, sino de lo que pasa en sus barrios y en sus facturas», apuntan voces internas.
Los pilares de la nueva estrategia
Este viraje estratégico se apoya en tres ejes fundamentales que dominarán el discurso de Vox a partir de ahora:
- Proteccionismo Económico: Un enfoque más social y centrado en las clases trabajadoras, alejándose del liberalismo ortodoxo para abrazar medidas que protejan la industria y el empleo nacional frente a la globalización.
- Inmigración y Seguridad: Reforzar el mensaje de «billete de vuelta» para inmigrantes ilegales y vincular la falta de seguridad en las periferias urbanas con las políticas migratorias actuales.
- Aparcar el conflicto moral: Evitar debates que generen rechazo en sectores jóvenes o mujeres que, aunque coinciden en el discurso nacionalista o económico de Vox, se sentían alejados por sus posturas en derechos reproductivos.
Reacciones y críticas
El giro no está exento de riesgos. Mientras que algunos sectores del partido celebran el pragmatismo para «ser útiles» y entrar en Gobiernos, el ala más ligada a organizaciones provida y sectores católicos tradicionales observa con recelo lo que consideran una «claudicación cultural».
Por su parte, desde la oposición y los socios de gobierno, se interpreta este movimiento como un ejercicio de «maquillaje electoral» que busca ocultar su agenda real para captar el voto de centro-derecha desencantado.
Con esta metamorfosis, Vox se prepara para un nuevo ciclo político donde la batalla ya no se dará solo en el terreno de los valores, sino en la capacidad de presentarse como una alternativa de orden y prosperidad frente al actual ejecutivo.












