Diez años después de su llegada a Caracas como observador de las elecciones parlamentarias, José Luis Rodríguez Zapatero vuelve a ocupar un papel central en la política venezolana. Fue en diciembre de 2015 cuando el ex presidente del Gobierno español conoció a la canciller Delcy Rodríguez y a su hermano Jorge, alcalde de Caracas y asesor cercano de Nicolás Maduro. Desde entonces, los vínculos entre ambos se fortalecieron, consolidando a Zapatero como uno de los aliados europeos más relevantes del chavismo.
Según fuentes políticas, el ex jefe del Ejecutivo español lidera actualmente un plan para mejorar la imagen de Delcy Rodríguez, designada recientemente como presidenta encargada, tanto a nivel nacional como internacional. La operación busca presentarla como una figura tecnócrata, desvinculada de las violaciones de derechos humanos por las que está sancionada por la Unión Europea, y posicionarla como elemento clave para la estabilidad y la reconstrucción económica de Venezuela.
Desde España, Zapatero coordina esfuerzos junto a Eudoro González, su colaborador de confianza, en negociaciones con los hermanos Rodríguez. La estrategia contempla adhesiones de empresarios, sindicalistas y políticos, así como el respaldo de aliados internacionales, incluyendo miembros del Grupo de Puebla, que reúne a dirigentes izquierdistas y populistas de la región.
En el plano interno, la administración de Delcy Rodríguez comienza con movimientos que consolidan el control del Ejecutivo y el Legislativo, pero también han generado tensiones. La reciente ola de detenciones de periodistas y ciudadanos, bajo el polémico Decreto de Conmoción Exterior, refleja los desafíos que enfrenta la nueva presidencia.
El nombramiento del general Gustavo González López como comandante de la Guardia de Honor Presidencial —antiguo director del SEBIN— evidencia la intención de reforzar la seguridad en el Palacio de Miraflores tras incidentes recientes, incluyendo un tiroteo provocado por el sobrevuelo de un dron gubernamental.
A nivel internacional, los movimientos de Delcy Rodríguez y su equipo han logrado convencer a algunos aliados estratégicos. Según declaraciones recientes, la transición bajo su liderazgo incluye cierres y reformas en centros de detención controvertidos, lo que representa un intento por proyectar cambios de imagen ante la comunidad global.


















