La Audiencia Provincial de León ha condenado a 17 años y seis meses de cárcel a N. T. G., conocida como La Reina de la Burundanga, por drogar a varias personas cercanas con escopolamina para robarles y estafarlas. Además de la pena de prisión, la sentencia impone el pago de más de 250.000 euros en concepto de indemnizaciones a las víctimas.
Los hechos se produjeron entre 2018 y 2019, cuando la acusada, que entonces tenía entre 24 y 25 años, aprovechó su relación de confianza con familiares y allegados para suministrarles la sustancia, provocándoles graves intoxicaciones. El tribunal la considera responsable de seis delitos de lesiones agravadas, dos robos con violencia, un delito de estafa y otro de estafa continuada.
Según la resolución judicial, la mujer utilizaba un método repetido: quedaba con las víctimas en terrazas de la ciudad, recogía ella misma las bebidas y vertía en ellas la escopolamina. Una vez las personas entraban en un estado de indefensión, les sustraía dinero en efectivo o las acompañaba a cajeros automáticos para que realizaran retiradas bancarias.
Las intoxicaciones fueron de extrema gravedad. Algunas víctimas requirieron ingresos hospitalarios en unidades de cuidados intensivos, presentando síntomas como confusión severa, alteraciones neurológicas, delirios, alucinaciones y amnesia posterior de los hechos. Los informes médicos recogidos en la sentencia describen cuadros clínicos compatibles con intoxicación grave por esta sustancia, potencialmente mortal.
Durante el juicio, celebrado el pasado mes de febrero, la acusada reconoció los hechos y admitió que obtuvo la idea del uso de la burundanga de una serie televisiva. También alegó que en aquella etapa sufría una fuerte adicción al juego, especialmente al póker, lo que la llevó a una situación de tensión constante y necesidad de dinero.
Además de los delitos relacionados con las intoxicaciones, la condenada engañó a una familia a la que esquilmó durante años fingiendo padecer un cáncer grave. Mediante este engaño, logró que un empresario leonés, también enfermo oncológico, le entregara importantes cantidades de dinero para supuestos tratamientos médicos en distintas ciudades, que nunca existieron y que la mujer gastó en juegos de azar.
La investigación acreditó que la acusada adquirió las sustancias tóxicas por Internet y las administró en dosis muy elevadas, generando un serio riesgo para la vida de las víctimas. Pese a la gravedad de los hechos, el tribunal la ha absuelto de los delitos de tentativa de homicidio, falsedad documental y de uno de los robos imputados. La Fiscalía había solicitado una pena de 25 años de prisión.
La sentencia no es firme y puede ser recurrida ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.


















