El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó este lunes que Rusia mantiene y reforzará sus vínculos diplomáticos y proyectos conjuntos con Venezuela, a pesar de la creciente tensión regional tras la reciente operación militar estadounidense que culminó con la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, a principios de enero.
En declaraciones recogidas por la agencia estatal TASS, Peskov destacó que Moscú y Caracas mantienen un contacto diario desde el inicio de la crisis y que los lazos bilaterales —incluidos proyectos e inversiones rusas en Venezuela— seguirán siendo una prioridad para ambos gobiernos.
“El desarrollo de relaciones mutuamente beneficiosas con Rusia es una prioridad también para Caracas”, añadió el portavoz, haciendo referencia a las autoridades venezolanas en funciones tras la detención de Maduro y su esposa en territorio estadounidense.
Peskov también señaló que el Kremlin conoce bien a Delcy Rodríguez, la presidenta encargada designada en Venezuela, subrayando la continuidad del diálogo entre ambas capitales.
Reacción diplomática y contexto geopolítico
La postura rusa se enmarca en un escenario global complejo. Moscú había condenado previamente la operación militar estadounidense en Venezuela calificándola de “actos de agresión” y pidió una salida pacífica a la crisis a través del diálogo, al tiempo que demandó respeto a la soberanía venezolana y al derecho internacional.
Además, Rusia ha instado a Washington a liberar a ciudadanos rusos detenidos tras la incautación de un buque petrolero vinculado a Venezuela, evidenciando la tensión persistente entre ambos países en torno al conflicto.
Expertos internacionales señalan que la operación estadounidense del 3 de enero ha colocado a Moscú en una posición delicada, obligándolo a equilibrar su respaldo tradicional a Caracas con su interés estratégico en evitar una escalada directa con Estados Unidos.
Vínculo histórico y proyectos conjuntos
Rusia y Venezuela han fortalecido sus relaciones en los últimos años a través de acuerdos de cooperación económica, energética y militar, incluidos tratados de asociación estratégica que datan de 2025. Estas alianzas abarcan desde la producción conjunta de armamento hasta inversiones en sectores civiles y energéticos.
Ante este panorama, Moscú rechaza que la crisis actual detenga o debilite estos compromisos, insistiendo en que sus relaciones con Venezuela se mantendrán firmes y en constante diálogo, a pesar de la presión de terceros países y la volatilidad regional.




















