La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha vuelto a denunciar el grave estado de deterioro del vallado fronterizo de Ceuta, una situación que, según advierte, compromete seriamente la seguridad de los agentes y la eficacia del control fronterizo. Así lo recoge El Pueblo de Ceuta, medio que ha informado sobre la denuncia de la asociación tras los daños ocasionados por el último temporal.
Según la AUGC, la infraestructura se encuentra obsoleta, agotada y con importantes deficiencias estructurales, lo que permite que el doble vallado sea superado en menos de 30 segundos, dejando sin margen de reacción a los guardias civiles. La asociación insiste en que las reparaciones parciales y soluciones improvisadas aplicadas en los últimos años no solo no han solucionado el problema, sino que han agravado las carencias del sistema.
Entre los elementos que han demostrado su ineficacia se encuentran las mallas antitrepa, que pueden ser superadas fácilmente mediante herramientas artesanales como garfios, algunos de los cuales llegan a utilizarse como armas improvisadas, aumentando el riesgo para la integridad física de los agentes. Tampoco los peines invertidos situados en la parte superior del vallado cumplen su función disuasoria, siendo rebasados con facilidad y obligando en ocasiones a la intervención de los servicios de emergencia cuando los inmigrantes permanecen encaramados durante horas.
La AUGC señala además que el diseño del vallado presenta fallos graves, como vigas metálicas interiores que actúan como auténticas escaleras, facilitando el descenso tras el salto y provocando caídas con lesiones. A ello se suma la saturación de parches en la estructura, que impide el correcto funcionamiento de los sensores de detección, los cuales no se activan o transmiten las alertas con retraso a la Central Operativa de Servicios.
La asociación denuncia igualmente el fracaso del sistema de esclusas, cuyos brazos hidráulicos se averían de forma recurrente, y alerta del riesgo añadido que suponen los estrechamientos provocados por las estructuras metálicas interiores, que dificultan el acceso de los vehículos oficiales en situaciones de emergencia.
En cuanto a la frontera marítima, la AUGC reclama una ampliación urgente de los espigones de Benzú y El Tarajal para evitar los intentos de entrada a nado desde Marruecos. Especial preocupación genera el estado del espigón de Benzú, que presenta desprendimientos y supone un peligro tanto para inmigrantes como para agentes, según recoge El Pueblo de Ceuta.
Desde la asociación advierten de que el fallo generalizado de los sistemas de contención y detección está provocando que el control de la frontera recaiga casi exclusivamente sobre los guardias civiles, que afrontan en primera línea un drama humanitario de enorme complejidad, realizando rescates y auxilios sin disponer de recursos suficientes. Esta situación, aseguran, está sometiendo a los agentes a un elevado estrés físico y psicológico.
Tras años de inversiones millonarias, la AUGC considera que el resultado actual no es aceptable y apunta a una responsabilidad política por la falta de planificación y de escucha a los profesionales del terreno. Por todo ello, exige una reforma integral y urgente del perímetro fronterizo y de los espigones, una evaluación rigurosa de las inversiones realizadas, un refuerzo estable de los recursos humanos y la dotación de medios materiales adecuados a la realidad operativa y humanitaria existente.




















