El fregadero es una de las zonas de la cocina que más se utiliza a diario. El contacto continuo con el agua, los restos de comida y la cal provoca manchas difíciles de eliminar. Con el tiempo, también se pierde el brillo. Esto ocurre incluso cuando se limpia con frecuencia. El resultado es un fregadero apagado, aunque esté limpio.
Aun así, existe un truco doméstico sencillo para recuperar su buen aspecto. Permite eliminar manchas resistentes sin usar productos caros ni tratamientos profesionales. La clave está en limpiar a fondo y aplicar después un acabado que devuelva el brillo al material.
Cómo eliminar las manchas incrustadas
El primer paso es preparar bien la superficie. Conviene tapar el desagüe para evitar que los productos se cuelen por el sumidero. Después, se actúa sobre las zonas más afectadas por la cal o el oscurecimiento. Para ello, se aplica una pequeña cantidad de producto limpiador con algodón o gasas.
Este paso ayuda a eliminar la suciedad adherida que no desaparece con una limpieza normal. Así, las manchas incrustadas se retiran sin dañar el acabado del fregadero.
El paso clave para recuperar el brillo
Una vez eliminadas las manchas visibles, se pasa al abrillantado. Se aplica un limpiador con oxígeno activo o un producto similar por toda la superficie. A continuación, se frota suavemente con una esponja o un estropajo no abrasivo.
Este tratamiento iguala el acabado, elimina restos de suciedad y devuelve un brillo uniforme. El fregadero recupera un aspecto muy parecido al original.
Aclarado y secado
Después del tratamiento, es importante aclarar con abundante agua. A continuación, se debe secar bien toda la superficie con un paño limpio. Este paso es clave para evitar marcas de agua o nuevos restos de cal que apaguen el brillo.
El resultado es un fregadero más limpio, brillante y uniforme. La mejora se nota en el aspecto general de la cocina.
Consejos para mantener el resultado
Este truco es especialmente eficaz en fregaderos de acero inoxidable. También puede usarse en otros materiales, siempre evitando productos abrasivos. Para que el efecto dure más, se recomienda secar el fregadero tras cada uso y limpiar con regularidad para evitar la acumulación de cal.
Con pequeños gestos y una rutina sencilla, es posible alargar la vida del fregadero y mejorar el aspecto de la cocina sin grandes esfuerzos ni gastos.




















