Aragón ha vuelto a ejercer de termómetro político de España y el veredicto es claro: castigo al sanchismo y giro a la derecha, aunque con un escenario de gobernabilidad complejo. El Partido Popular de Jorge Azcón se ha alzado con la victoria en los comicios de este domingo, pero lo hace con un sabor agridulce. El adelanto electoral de los populares, que buscaban sacudirse la dependencia de sus socios, no ha surtido el efecto deseado: el PP retrocede hasta los 26 escaños (dos menos que en 2023) y se ve obligado a pactar con un Vox eufórico que ha duplicado su representación hasta los 14 diputados.
El desplome histórico del PSOE y la izquierda
La estrategia de Moncloa de enviar a la ministra Pilar Alegría como revulsivo ha terminado en un batacazo sin precedentes. El PSOE aragonés firma su peor registro histórico con apenas 18 escaños, perdiendo cinco representantes por el camino. El bloque de la izquierda se desploma de forma estrepitosa con la desaparición total de Podemos, que se queda fuera de las Cortes, mientras que Sumar-IU resiste bajo mínimos con un solo representante.
La única nota positiva para la izquierda la pone la Chunta Aragonesista (CHA), que hereda el voto desencantado de los morados y dobla su fuerza hasta los 6 diputados, consolidándose como el referente del regionalismo progresista. Por su parte, Coalición Existe baja a 2 escaños y el histórico PAR desaparece del arco parlamentario.
Resaca electoral y mirada en Castilla y León
Los resultados han sacudido las sedes nacionales de los grandes partidos. Alberto Núñez Feijóo ha convocado de urgencia a la Junta Directiva Nacional este lunes para analizar una victoria que, si bien supone un golpe moral a Pedro Sánchez, deja a Azcón en una posición de debilidad frente a Santiago Abascal.
Mientras tanto, Vox no pierde el tiempo. Con el viento a favor tras el éxito aragonés, Abascal se desplaza hoy mismo a Ávila para presentar a su candidato en Castilla y León. El «efecto Aragón» se convierte así en la rampa de lanzamiento para los comicios del próximo 15 de marzo, en lo que parece una escalada imparable de la formación hacia las elecciones generales del próximo año.
















