Jornadas de 12 a 20 horas diarias durante nueve meses, con temperaturas que pueden bajar de los -10 °C, nieve, hielo y frío extremo. Así se preparan las tropas de montaña del Ejército de Tierra para operar en entornos hostiles, donde el medio puede ser tan letal como el propio enemigo.
El comandante Jesús Chicharro, jefe del departamento de Montaña de la Escuela Militar de Montaña, ubicada en Jaca (Huesca) y fundada en 1945, advierte que “el frío puede matarte antes de enfrentarte al enemigo”, por lo que subraya la importancia de un entrenamiento y material adecuados.
Este año, 29 suboficiales y oficiales participan en el curso de montaña para mandos, entre ellos una mujer que, de superarlo, se convertiría en la tercera diplomada femenina en la historia de la escuela. Los aspirantes, con edades entre 22 y 26 años, se alojan en un refugio en Candanchú durante siete meses y se someten a rigurosas jornadas de instrucción que combinan preparación táctica, técnica y psicológica.
“Los alumnos llegan a pasar miedo”, reconoce Chicharro, quien destaca que los ejercicios buscan llevarlos al límite de sus capacidades. Entre diciembre y febrero, realizan prácticas clave: una de cinco días en la que se desplazan en autonomía con mochilas de 40 kilos y refugios de nieve construidos por ellos mismos; y otra denominada “reno”, de 5 a 7 días, que encadena misiones tácticas continuas en condiciones extremas.
El entrenamiento incluye desplazamientos con esquís y raquetas, control de técnicas de esquí alpino y manejo de rutinas de vida en invierno, como abrigarse correctamente o cambiarse de ropa para evitar la hipotermia. “Si trabajas todos los días sobre la nieve y sabes protegerte del frío, mantienes tus capacidades”, explica el comandante.
Por primera vez en sus más de 80 años, la formación se trasladará a Noruega, donde los alumnos enfrentará temperaturas de hasta -40 °C. Allí practicarán ejercicios como saltos sobre hielo con todo el equipo y construcción de refugios bajo la nieve, reforzando su capacidad de adaptación a escenarios árticos.
Chicharro concluye que, una vez diplomados, los oficiales y suboficiales serán una herramienta clave de la nación, preparados para operar en zonas que requieran aplicar las competencias adquiridas durante este exigente curso de montaña.



















