El gestor de infraestructuras evacuó piezas del escenario de la tragedia, donde fallecieron 46 personas, obligando a la Guardia Civil a intervenir para recuperar los elementos y devolverlos a la zona del siniestro.
La investigación del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), el más grave desde la liberalización de la alta velocidad en España, ha sumado un nuevo episodio de tensión institucional. Según adelantan diversos medios este 24 de febrero de 2026, operarios de Adif retiraron restos y materiales de los trenes siniestrados antes de que la Guardia Civil finalizara la inspección ocular y sin contar con la preceptiva autorización del juzgado.
El siniestro, ocurrido el pasado 18 de enero, se produjo cuando un tren Iryo descarriló e invadió la vía contraria, siendo embestido por un Alvia de Renfe. El balance final de víctimas asciende a 46 fallecidos y más de un centenar de heridos.
Intervención de la Guardia Civil y reproche judicial
Durante las labores de recogida de muestras, los investigadores de la Guardia Civil detectaron la ausencia de determinadas piezas que habían sido evacuadas por personal de Adif. Ante la falta de permiso judicial para dicho movimiento de materiales, los agentes inquirieron al gestor de infraestructuras, localizaron las piezas desplazadas y exigieron su devolución inmediata al escenario del accidente para no contaminar la cadena de custodia.
Este incidente ha sido comunicado formalmente a la magistrada titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Montoro, que instruye la causa. Por su parte, Adif ha alegado que las piezas estuvieron «siempre a disposición judicial» y que su retirada respondió a la necesidad de protegerlas de la intemperie, aunque la jueza ha afeado la extracción de material de interés para la causa sin consentimiento previo.
La rotura del carril, principal hipótesis
Mientras se dirimen estas irregularidades en la custodia de pruebas, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y la Guardia Civil centran sus pesquisas en el estado de la infraestructura. La hipótesis principal sigue siendo la rotura de un carril o un fallo en una soldadura que unía materiales modernos de 2023 con otros de más de tres décadas de antigüedad.
Actualmente, las piezas clave del carril han sido enviadas a laboratorios metalúrgicos para determinar si existió fatiga de materiales o un defecto en el mantenimiento. Asimismo, se está procediendo al análisis de las cajas negras de ambos convoyes, aunque los expertos señalan que el estado de la vía aportará datos más determinantes para esclarecer por qué descarriló el Iryo.




















