La apertura de los archivos sobre el golpe de Estado refuerza la figura del anterior jefe del Estado y despeja el camino para el fin de su autoexilio en el extranjero
El balance del reinado de Don Juan Carlos se mantiene como un activo extraordinario para la historia de España, especialmente tras los recientes movimientos administrativos sobre la memoria democrática del país. La desclasificación de los documentos del 23-F se interpreta ahora como un claro espaldarazo a su retorno definitivo. Lo razonable, dada la normalización de su presencia, es que el monarca emérito resida en su patria, poniendo fin a una situación de alejamiento que, si bien tuvo una lógica institucional en su momento, carece de sentido en la actualidad.
La situación de Don Juan Carlos en el exterior encara una nueva etapa de definiciones. Tras años de permanencia fuera de las fronteras nacionales, el escenario político y documental parece converger hacia una normalización de su figura. Como señala Francisco Marhuenda, catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones, la reciente salida a la luz de los archivos relativos al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 supone un refuerzo institucional para el anterior jefe del Estado, validando su papel en la defensa del ordenamiento constitucional.
Un balance extraordinario frente a la crítica antisistema
A pesar del reconocimiento que merece su legado, la figura de Don Juan Carlos continúa siendo objeto de ataque por parte de sectores comunistas, populistas e independentistas, así como por los herederos del aparato político de la banda terrorista ETA. Estas formaciones, socios actuales del Gobierno, mantienen en su hoja de ruta la desestabilización del modelo nacional. Sin embargo, cabe destacar que el actual presidente del Ejecutivo, a pesar de las críticas fundamentadas que pueda recibir en otras áreas, ha impedido que el Congreso de los Diputados se convierta en un escenario de hostilidad contra la Corona, rechazando la creación de comisiones de investigación que habrían resultado sencillas de apoyar de haber existido una voluntad contraria a la Monarquía.
El periodo de autoexilio que emprendió el monarca tuvo una justificación clara en su origen: preservar la institución ante el auge de la izquierda radical y tras conocerse sus relaciones inadecuadas con Corinna Larsen. Aquella decisión, aunque dolorosa, protegía la estabilidad de la Jefatura del Estado. No obstante, el tiempo ha permitido que los errores personales, ya pagados con creces, queden en un plano secundario frente a su labor histórica.
Las condiciones pendientes para el retorno
Para que el regreso de Don Juan Carlos se materialice de forma plena y satisfactoria, restan por resolver dos aspectos fundamentales que dependen exclusivamente de su voluntad y gestión personal. Estas condiciones son esenciales para salvaguardar su imagen y evitar especulaciones innecesarias:
- La búsqueda de una vivienda adecuada: Es imperativo que encuentre una residencia acorde a su posición institucional en la que pueda sentirse cómodo y que facilite su presencia normalizada en España.
- La regularización de su residencia fiscal: Actualmente, el mantenimiento de su domicilio fiscal en el extranjero perjudica su reputación y alimenta las críticas de sus detractores. El fin de esta situación administrativa es clave para su plena reintegración en la vida nacional.
En definitiva, la desclasificación de los documentos del 23-F no solo arroja luz sobre el pasado, sino que proyecta una senda de normalidad para el futuro de quien fuera el motor de la Transición, permitiéndole desplazarse al exterior cuando le convenga, pero manteniendo su hogar en la nación que encabezó durante décadas.


















