El Ministerio de Asuntos Exteriores mantiene activos los planes de contingencia y evacuación en sus embajadas mientras el ministro José Manuel Albares reclama el cese de las hostilidades y el respeto al Derecho Internacional.
La región de Oriente Próximo vive una jornada de máxima tensión tras la escalada militar desatada este sábado, fruto del ataque coordinado de Estados Unidos e Israel contra Irán y la posterior respuesta del régimen de los ayatolás, que ha dirigido sus operaciones contra el Estado hebreo y diversas bases estadounidenses en la zona. Esta situación de incertidumbre afecta directamente a la comunidad española presente en el área, compuesta por más de 20.000 ciudadanos.
Según los datos registrados en las fichas de país del Ministerio de Asuntos Exteriores, a pesar de que algunas cifras requieren una actualización pendiente por parte del departamento que dirige José Manuel Albares, el volumen de residentes españoles es notable. En Irán, foco inicial del conflicto, constan 158 españoles inscritos. No obstante, es en Emiratos Árabes Unidos donde reside la colonia más numerosa, con 7.600 personas, seguido muy de cerca por Israel, con unos 7.200 ciudadanos.
El resto de la comunidad española se distribuye principalmente entre Qatar (más de 2.300), Arabia Saudí (cerca de 1.900), Jordania (unos 1.800), Kuwait (casi 350), Siria (280) e Irak (112), quedando pendiente la cifra específica de Líbano. A estos datos, que podrían ser superiores debido a la presencia de turistas o profesionales en estancia temporal no registrados, se suma el contingente militar español: cerca de 650 efectivos desplegados en la Fuerza Interina de la ONU para el Líbano (FINUL) y 275 militares en Irak, cuya misión es el asesoramiento al Ejército iraquí frente al Estado Islámico.
Planes de evacuación y asistencia consular
Ante el recrudecimiento de las hostilidades, fuentes de Exteriores han confirmado que la Embajada en Teherán —al igual que el resto de legaciones diplomáticas en la región— dispone de planes de evacuación preparados para ser activados si las circunstancias de seguridad lo requieren. Estos protocolos de contingencia, similares a los aplicados en crisis precedentes como las de Afganistán, Sudán o Gaza, son la prioridad actual para garantizar la integridad de los nacionales.
Las embajadas españolas en los países afectados han emitido recomendaciones urgentes a través de sus canales oficiales, instando a la población a mantener la máxima precaución y evitar desplazamientos a zonas susceptibles de ser objetivo militar. Asimismo, se ha facilitado el acceso a los teléfonos de emergencia consular, haciendo un llamamiento expreso a los españoles que se encuentran de tránsito para que se comuniquen con las autoridades diplomáticas.
Gestión diplomática de alto nivel
En el ámbito político, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, mantiene una actividad intensa de contacto con sus homólogos regionales. A través de la red social X, el jefe de la diplomacia española ha reclamado el fin de los ataques y la necesidad de priorizar la desescalada, el diálogo y el respeto estricto al Derecho Internacional.
La agenda de contactos de Albares ha sido extensa, incluyendo conversaciones telefónicas con los titulares de Exteriores de Arabia Saudí, Qatar, Turquía, Jordania y Egipto. En una segunda ronda de contactos, el ministro ha trasladado su apoyo a la soberanía e integridad territorial de Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, países que, según ha señalado, están sufriendo ataques iraníes, reiterando su exigencia de que cese la violencia.




















