La contraofensiva de Kiev con aeronaves no tripuladas responde al bombardeo masivo del Kremlin de la víspera. El fuego cruzado deja al menos siete civiles muertos tras el impacto contra un autobús en la región ocupada de Donetsk.
MOSCÚ / KIEV.– En lo que ya se clasifica como uno de los ataques coordinados más masivos con tecnología no tripulada desde el inicio del conflicto, las fuerzas armadas de Ucrania han lanzado en las últimas horas una oleada de más de 350 drones sobre territorio de la Federación Rusa. La ofensiva, diseñada como una respuesta directa al demoledor bombardeo estratégico ejecutado por el Kremlin el día anterior, ha logrado penetrar los sistemas de defensa aérea en múltiples provincias y ha impactado de lleno en la agenda política de Moscú, empañando la inauguración del Foro Económico Internacional de San Petersburgo, el evento empresarial y diplomático más importante del año para el gobierno ruso.
La Presidencia ucraniana justificó la escala de la operación militar argumentando la necesidad de mermar las capacidades logísticas y de refinamiento energético rusas, así como de enviar un mensaje de disuasión contundente. Sin embargo, la jornada se ha visto ensombrecida por la tragedia civil: en la región ocupada de Donetsk, el impacto de proyectiles contra un autobús urbano provocó la muerte de al menos siete personas y dejó numerosos heridos, en un nuevo y cruento episodio de bajas colaterales en las zonas de primera línea.
Interrupción en el escaparate internacional de Putin
El momento elegido por Kiev para el despliegue de los drones no ha sido casual. Coincidiendo con la apertura del prestigioso foro de San Petersburgo —evento con el que el Kremlin busca proyectar normalidad económica y tejer lazos comerciales con delegaciones de Asia, África y América Latina—, las alarmas antiaéreas y las restricciones de tráfico aeroportuario se extendieron por varias regiones del oeste de Rusia.
«El objetivo no es solo material, sino profundamente simbólico. Demuestra que ninguna infraestructura estratégica rusa está fuera del alcance de las capacidades de defensa aérea de Ucrania», afirmó un portavoz del Ministerio de Defensa en Kiev.
Aunque las autoridades locales rusas aseguran haber interceptado la gran mayoría de los aparatos mediante fuego de artillería y sistemas de guerra electrónica, se han reportado explosiones en depósitos de combustible y subestaciones eléctricas en óblasts fronterizos como Bélgorod, Kursk y Vorónezh. En las inmediaciones de San Petersburgo, las medidas de seguridad extremas obligaron a retrasar algunas mesas de diálogo del foro debido a las interferencias en las redes de comunicación y los protocolos de resguardo para los dignatarios extranjeros.
Escalada de represalias y luto en Donetsk
Esta incursión masiva es la réplica ucraniana al durísimo castigo que las fuerzas aeroespaciales rusas infligieron el día anterior sobre la infraestructura energética y los nodos ferroviarios de Ucrania, que habían dejado a millones de ciudadanos a oscuras. La lógica del ojo por ojo militar parece haberse adueñado por completo del desarrollo de la guerra, elevando el riesgo para las poblaciones que habitan los territorios en disputa.
El punto más trágico de las últimas 24 horas se localizó en la ciudad de Donetsk, bajo control de las fuerzas prorrusas. Un proyectil de artillería alcanzó de lleno a un autobús de transporte público en hora punta. Las imágenes difundidas por agencias locales muestran la magnitud de la devastación en una zona residencial alejada de los objetivos estrictamente militares, un hecho que Moscú ya ha tildado de «acto terrorista» y que promete utilizar para justificar nuevas campañas de bombardeos sobre las capitales regionales ucranianas.














