El Gobierno de Netanyahu autoriza al Ejército a tomar «posiciones estratégicas» tras los ataques de Hezbolá. La operación, que ya deja medio centenar de muertos, busca blindar las comunidades de Galilea.
La frágil tregua en la frontera norte de Israel ha saltado por los aires. Esta madrugada, el Ejército israelí ha iniciado una incursión terrestre en el sur de Líbano con el objetivo de capturar nuevos enclaves estratégicos. La maniobra, autorizada personalmente por el primer ministro, Benjamín Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, supone una vulneración directa del acuerdo de alto el fuego vigente desde 2024.
«Prometimos seguridad para Galilea»
El ministro Katz ha justificado el avance de las tropas como una medida necesaria para neutralizar la amenaza de Hezbolá, después de que la milicia chií lanzara proyectiles este lunes contra territorio israelí en apoyo a Irán. «Hemos autorizado al Ejército a avanzar y asegurar áreas estratégicas adicionales. Prometimos seguridad para las comunidades de Galilea y eso es lo que cumpliremos», declaró el titular de Defensa.
Por su parte, el mando militar ha bautizado este movimiento como una «operación de defensa». La División 91 ya opera en suelo libanés, tomando el control de diversos puntos clave para, según su versión, reforzar el frente y evitar futuras incursiones contra poblaciones fronterizas israelíes.
Bombardeos y avance de blindados
La ofensiva terrestre ha sido precedida por una intensa jornada de ataques aéreos en represalia por los disparos de Hezbolá. Según los primeros informes, los bombardeos israelíes han dejado ya medio centenar de muertos en territorio libanés.
En el terreno, la incursión ha sido detectada en puntos específicos de la frontera:
- Avance en Marjayún: Según el diario libanés L’Orient-Le Jour, una columna israelí compuesta por un tanque y tres excavadoras ha penetrado desde la ciudad de Metula hacia la zona de Tal al Nahas.
- Consolidación de posiciones: Las tropas están operando para establecer un perímetro de seguridad que desplace las capacidades operativas de Hezbolá lejos de la línea de demarcación.
Un nuevo frente en la guerra regional
Esta escalada en el Líbano se produce de forma simultánea a las operaciones de Estados Unidos e Israel contra Irán, confirmando los temores de una guerra total en múltiples frentes. Mientras Hezbolá oficializa su entrada en el conflicto actual, Israel responde expandiendo su presencia militar en un país soberano, lo que complica aún más los esfuerzos diplomáticos internacionales para lograr una desescalada.




















