En el marco de la Asamblea Popular Nacional, el ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, ha lanzado un mensaje de contención y equilibrio ante la comunidad internacional. En un momento de máxima tensión en Oriente Próximo y a las puertas de una cumbre estratégica entre Xi Jinping y Donald Trump, Pekín ha querido proyectarse como la «fuerza más importante para la paz» en un orden mundial que considera amenazado por el uso desmedido de la fuerza.
El rechazo al uso de la fuerza en Oriente Próximo
Wang Yi ha aprovechado su comparecencia anual ante la prensa internacional para pedir un alto el fuego inmediato, recurriendo a la filosofía clásica para advertir sobre los peligros de la escalada bélica. Según el ministro, la confrontación armada solo genera «nuevos odios» y no resuelve los problemas de fondo.
- Mediación activa: Pekín ha anunciado el envío de un delegado especial a la región para tratar de mediar en el conflicto, lo que supone un paso adelante en el protagonismo diplomático de China.
- Equilibrio con Irán: Aunque China mantiene estrechos lazos económicos con Teherán, Wang Yi evitó un alineamiento total, optando por un discurso que prioriza el diálogo igualitario sobre las armas.
- Crítica al derecho de la fuerza: «La fuerza no es sinónimo de derecho y el mundo no puede volver a regirse por la ley de la selva», sentenció el diplomático.
Los cinco principios de la diplomacia de Xi Jinping
El jefe de la diplomacia china articuló la hoja de ruta de su país para la gobernanza global basándose en cinco pilares fundamentales que buscan marcar distancias con el intervencionismo occidental:
- Soberanía nacional: Considerada la piedra angular del orden internacional.
- Contención militar: Evitar el uso desproporcionado de la fuerza en cualquier escenario.
- No injerencia: Una doctrina central con la que Wang lanzó una crítica velada a Estados Unidos al afirmar que los pueblos de Oriente Próximo son «los verdaderos dueños» de su región.
- Soluciones políticas: Priorizar la vía diplomática sobre la militar.
- Responsabilidad de las potencias: Un llamamiento a que los grandes actores actúen con madurez.
Una mano tendida a Washington antes de la cumbre
A pesar de las críticas indirectas, el tono de Wang Yi respecto a las relaciones con Estados Unidos fue deliberadamente moderado. Ante el inminente viaje de Donald Trump a Pekín a finales de este mes de marzo, el ministro subrayó la necesidad de establecer una «atmósfera positiva» y eliminar las perturbaciones innecesarias en la relación entre las dos mayores economías del mundo.
Con esta intervención, el Gobierno de Xi Jinping busca afianzar su imagen de potencia responsable y mediadora, navegando en un escenario geopolítico cada vez más fragmentado y complejo.














