El piloto de Ferrari terminó tercero en un GP de Australia marcado por la tecnología boost. Pese a su podio, el monegasco mostró sus dudas sobre la agresividad de los nuevos sistemas de potencia y la falta de control en los adelantamientos.
La Fórmula 1 ha entrado en una nueva dimensión en 2026, y no todos los pilotos parecen estar cómodos con el mando en la mano. Charles Leclerc, que logró subir al tercer escalón del podio en el Albert Park, dejó una de las frases del fin de semana al comparar la entrega de energía de los nuevos monoplazas con el legendario videojuego de Nintendo.
Potencia fuera de control
La radio de Ferrari echaba humo durante las primeras vueltas. Leclerc, en plena batalla con los Mercedes, no ocultó su sorpresa ante la agresividad del nuevo modo boost. “Es como la seta del Mario Kart”, espetó el monegasco al muro, refiriéndose al empuje repentino y casi violento que reciben los coches al activar el sistema de adelantamiento.
Esta nueva característica, diseñada para aumentar el espectáculo, está generando un debate sobre la seguridad y la manejabilidad. La entrega de potencia es tan imprevisible que incluso pilotos locales como Oscar Piastri acabaron contra el muro en la vuelta de reconocimiento, incapaces de domar ese «extra» de energía no gestionada.
El dilema de la batería
Tras bajarse del SF-26, Leclerc fue claro sobre la incertidumbre que reina en el cockpit:
«Es una carrera muy complicada; nadie sabía qué esperar. Al final, es aún más difícil con los adelantamientos porque no sabemos cuándo te vas a quedar sin batería. Cuando atacas, vas a ciegas respecto a la energía restante».
A pesar de liderar la prueba en los compases iniciales tras un intenso toma y daca con George Russell, la realidad mecánica y estratégica terminó imponiéndose.
Mercedes golpea primero, Ferrari se lía
Aunque el ritmo de los monoplazas rojos ha dado un salto cualitativo respecto a 2025, la ejecución en el muro sigue siendo la asignatura pendiente en Maranello. El abandono de Isack Hadjar provocó un Virtual Safety Car que Mercedes aprovechó a la perfección para sellar un doblete. Ferrari, por contra, decidió no parar a ninguno de sus dos coches, perdiendo cualquier opción de victoria.
No obstante, Leclerc se mostró realista: “Terceros era lo máximo que podíamos conseguir hoy. Los Mercedes siguen un paso por encima en velocidad”, admitió. El mundial de 2026 arranca con emoción, tecnología de «videojuego» y la sensación de que, aunque Ferrari ha vuelto a la pelea, todavía le falta domar el botón del boost para dar caza a las flechas de plata.















