Nueve años después de su desaparición a escasos metros de su hogar, la Guardia Civil localiza restos humanos enterrados bajo el suelo de una vivienda vecina.
El silencio sepulcral que reinaba en la calle Nueva de Hornachos desde mayo de 2017 se ha roto este miércoles de forma definitiva. Agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil han detenido a dos hermanos, vecinos de la localidad, tras el hallazgo de restos óseos enterrados en el interior de su vivienda, situada a apenas dos portales de la casa de Francisca Cadenas.
La operación, que se encuentra bajo secreto de sumario, supone el avance más significativo desde que se le perdiera la pista a «Francis» la noche del 9 de mayo de 2017, cuando salió de su casa para acompañar a unos amigos al coche y nunca regresó.
Un hallazgo bajo el suelo de la planta superior
El registro, que comenzó a primera hora de la mañana con un despliegue de casi medio centenar de efectivos, se centró en la vivienda de los sospechosos, conocidos en el pueblo como Lolo y Juli. Según fuentes de la investigación, los restos óseos fueron localizados bajo el pavimento de la segunda planta de la casa.
Además de la vivienda, los agentes —apoyados por guías caninos, el Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) y especialistas en rescate de montaña— han inspeccionado un solar propiedad de los detenidos y un pozo ciego que habría sido tapiado recientemente, un indicio que resultó clave tras la declaración de un testigo que afirmó haber escuchado ruidos de herramientas de construcción en la zona.
De vecinos «cordiales» a sospechosos de homicidio
La detención ha causado una profunda conmoción en Hornachos. Los dos hermanos mantenían una relación aparentemente normal con la familia Cadenas; incluso uno de ellos llegó a asistir a la boda de uno de los hijos de la desaparecida.
A pesar de que ambos han defendido su inocencia alegando ser «cabezas de turco» —e incluso uno de ellos afirma que estaba ingresado en un hospital el día de los hechos—, la UCO ha intensificado el cerco sobre ellos tras reconstruir minuciosamente las últimas horas de Francisca.
«Queremos que el registro sea exhaustivo para descartar a estas personas», declaraba inicialmente el abogado de los hermanos, José Duarte, antes de que se confirmara el hallazgo de los restos y la posterior detención por un presunto delito de homicidio.
El fin de una espera agónica
Francisca Cadenas desapareció en un trayecto de apenas 300 metros. Su hijo, José Antonio, fue quien dio la voz de alarma aquella noche tras ver que su madre no volvía para preparar la cena. Durante casi una década, la familia ha luchado incansablemente para que el caso no cayera en el olvido, logrando que la UCO asumiera la investigación en noviembre de 2024.
A falta de la confirmación oficial del ADN para determinar si los restos pertenecen a Francisca, el pueblo de Hornachos parece estar más cerca de obtener las respuestas que lleva buscando casi nueve años.




















