La administración Trump emite una licencia de 30 días para permitir la compra de crudo ruso varado en el mar y evitar que el barril de Brent siga disparándose tras el cierre del estrecho de Ormuz.
En un movimiento pragmático que redefine el tablero de la geopolítica energética, Estados Unidos ha anunciado este viernes 13 de marzo el levantamiento temporal de las sanciones que pesaban sobre los petroleros rusos. La medida, autorizada por el Departamento del Tesoro, permite la compra y descarga de crudo de origen ruso durante un periodo de un mes (hasta el 11 de abril), con el fin de inyectar suministro inmediato a un mercado global asfixiado por el conflicto con Irán.
Esta decisión llega apenas dos semanas después de que el inicio de las hostilidades entre EE. UU., Israel e Irán provocara el cierre de facto del estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo mundial, elevando el precio del barril Brent por encima de los 100 dólares.
«Petróleo varado» para estabilizar la economía
El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha calificado la medida como una «autorización temporal y limitada». La licencia se aplica específicamente a unos 125 millones de barriles de petróleo que ya estaban cargados en buques (la mayoría pertenecientes a la llamada «flota en la sombra») antes del 12 de marzo y que se encontraban inmovilizados en alta mar por temor a las represalias de Washington.
«Se trata de una medida de corto plazo para aumentar el alcance global del suministro existente y mantener los precios bajos para los trabajadores estadounidenses», afirmó Bessent a través de sus canales oficiales.
El Kremlin, el beneficiario inesperado
Aunque Washington insiste en que esta exención no supondrá un beneficio financiero significativo para Moscú —argumentando que los impuestos ya se pagaron en el punto de extracción—, el Kremlin ha celebrado la noticia. Sus estimaciones indican que podrán colocar cerca de 100 millones de barriles sin los drásticos descuentos (de hasta 30 dólares) que se veían obligados a aplicar para esquivar las sanciones previas por la invasión de Ucrania.
Este giro supone una contradicción directa con la política de presión máxima contra Rusia que EE. UU. y la UE habían mantenido desde 2022, evidenciando que la crisis energética derivada del conflicto iraní se ha convertido en la prioridad número uno para la Casa Blanca.
Impacto en los mercados
El anuncio ha tenido un efecto inmediato:
- Precios: Se espera que la entrada de este crudo «atrapado» ayude a contener el precio de la gasolina en EE. UU., que ha subido más de 60 centavos por galón en el último mes.
- Precedente: La semana pasada ya se había concedido una exención similar a la India, pero la licencia de hoy es mucho más amplia, permitiendo transacciones a nivel global.
- Críticas: La oposición demócrata ya ha calificado la medida como un «regalo a Putin», criticando que la estrategia de guerra contra Irán esté terminando por financiar indirectamente la maquinaria bélica rusa.



















