La capital sufre apagones prolongados mientras la población huye hacia zonas rurales. El presidente de EE. UU. amenaza con destruir toda la red eléctrica si el régimen no claudica.
La guerra en Oriente Próximo ha alcanzado un punto crítico para la población civil iraní. Los recientes bombardeos ejecutados por Estados Unidos e Israel han dejado distritos enteros de Teherán y otras ciudades principales sin suministro eléctrico durante más de 24 horas. Aunque la empresa estatal Tavanir atribuye los cortes a «fallos normales» de una infraestructura ya degradada, la coincidencia con los ataques aéreos y la escasez de gas tras el bombardeo del campo South Pars apuntan a un colapso energético inminente.
Una distopía eléctrica y digital
La amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump, de golpear la totalidad de la red eléctrica nacional ha desatado el caos. El escritor Ahmad Zeidabadi ha calificado esta advertencia como «la mayor amenaza histórica contra un país», comparando la situación con una distopía.
A la falta de luz se suma un aislamiento casi total:
- Apagón digital: El país cumple 24 días sin conexión a internet, en lo que NetBlocks califica como una de las restricciones más severas del mundo. Solo existe una «lista blanca» de acceso para instituciones seleccionadas.
- Éxodo civil: Ante el miedo a que los hospitales y servicios básicos queden paralizados, miles de ciudadanos están huyendo de las grandes ciudades hacia zonas rurales, provocando ya más de tres millones de desplazados internos, según la ONU.
- Acopio de recursos: La venta de generadores eléctricos se ha disparado en la capital, mientras las autoridades instan a la población a racionar desesperadamente la gasolina y el gas.
Diplomacia bajo fuego: ¿Negociación o propaganda?
El escenario político es contradictorio. Mientras Donald Trump asegura estar en contacto con las autoridades iraníes, el régimen de Teherán mantiene un discurso de resistencia. Mohammad Bagher Qalibaf, presidente del Parlamento y figura clave tras la muerte del ayatolá Jamenei, ha negado cualquier negociación oficial, tachando las noticias de «falsas» para manipular los mercados.
Sin embargo, el portavoz de Exteriores, Esmail Baqaei, ha admitido la recepción de mensajes de Washington a través de «países amigos». En este tablero de mediación aparecen nuevos actores:
- Pakistán y Turquía: Ambos países, que comparten frontera con Irán, temen una crisis migratoria masiva y están intentando mediar para lograr un alto el fuego.
- Rusia y Egipto: También participan en el intercambio de mensajes para frenar una escalada que ya deja víctimas civiles, como la muerte de un niño en Khorramabad y seis fallecidos en Tabriz durante los ataques del lunes.
El «talón de Aquiles» regional
La estrategia de presión máxima de la administración Trump busca asfixiar al régimen golpeando sus servicios básicos. No obstante, analistas internacionales advierten que la destrucción total de la red eléctrica iraní no solo paralizaría al país, sino que generaría una crisis humanitaria de dimensiones desconocidas en la región, afectando la estabilidad de vecinos como Turquía e Irak.




















