Un lotero de A Coruña y su hermano se sientan en el banquillo acusados de apropiarse de un boleto premiado cuyo dueño original falleció sin saber que era millonario
La Audiencia Provincial de A Coruña ha iniciado este lunes, 13 de abril de 2026, uno de los juicios más insólitos y longevos de la historia de la lotería en España. En el centro de la trama se encuentran Manuel Eugenio Reija, lotero de la administración número 22 de San Agustín, y su hermano Miguel, exdelegado provincial de Loterías y Apuestas del Estado (SELAE). Ambos están acusados de urdir un plan para cobrar un bote de la Primitiva de 4,7 millones de euros que, tras 14 años de intereses acumulados, alcanza hoy casi los siete millones.
El origen del engaño: un «hallazgo» bajo sospecha
Los hechos se remontan a junio de 2012. Manuel Reija sostuvo durante años que se había encontrado el boleto premiado (combinación 10-17-24-37-40-43) abandonado sobre el mostrador de su administración. Sin embargo, la investigación policial contradice esta versión. Según la Fiscalía, el legítimo dueño —un vecino de A Coruña que falleció en 2014 sin conocer su suerte— acudió a la ventanilla el 2 de julio de 2012 para comprobar varios boletos.
La memoria del terminal de la administración fue clave para desmontar la coartada del lotero:
- El mensaje del terminal: La máquina mostró el aviso «Premio Superior. Llevar resguardo a delegación».
- La prueba definitiva: El registro indica que Reija pasó el boleto premiado junto a otros siete resguardos, una operativa típica de un cliente que entrega sus apuestas en bloque, y no de alguien que encuentra un papel suelto.
- Ocultación: El lotero se habría quedado con el billete premiado sin informar al apostante ni entregarle el comprobante de premio.
La implicación de la delegación de Loterías
La acusación sostiene que Miguel Reija, hermano del lotero y entonces delegado de la SELAE en A Coruña, colaboró activamente para «disfrazar el origen del boleto» y acelerar los trámites de cobro a favor de Manuel, saltándose los procedimientos reglados. Intentaron solicitar el cobro antes incluso de que expirara el plazo de caducidad de tres meses, sin haber iniciado el pertinente «expediente de hallazgo» para buscar al dueño.
Un premio millonario en busca de herederos
Aunque más de 300 personas reclamaron ser las dueñas del boleto a lo largo de la última década, la investigación policial identificó en 2021 al verdadero propietario original. Al haber fallecido este en 2014, son ahora su viuda y su hija quienes ejercen la acusación particular y reclaman los cerca de siete millones de euros.
La Fiscalía solicita seis años de cárcel para el lotero por un delito de estafa o apropiación indebida, y la misma pena para su hermano por blanqueo de capitales o encubrimiento. El juicio, que contará con la declaración de 32 testigos, determinará finalmente si la fortuna de aquel vecino anónimo acaba en manos de su familia o si el Estado debe intervenir un premio marcado por la traición.




















