Sevilla se convierte estos días en el epicentro de la estrategia electoral. Candidatos y líderes nacionales aprovechan el escaparate del Real para medir fuerzas, exhibir cercanía y escenificar conflictos en un ambiente donde las casetas sustituyen a los mitines.
ÁNGEL MUNÁRRIZ | Sevilla 21 de abril de 2026
La Feria de Abril de Sevilla no es solo albero, farolillos y manzanilla; este año es, ante todo, un termómetro político de alta precisión. Con las elecciones andaluzas a la vuelta de la esquina, el Real de la Feria se ha transformado en el escenario principal de una precampaña donde los mensajes se mezclan con el sonido de las sevillanas en un particular «rebujito» de historias y estrategias.
Un escaparate de lucimiento y conflicto
La coincidencia temporal de la fiesta sevillana con el periodo preelectoral ha obligado a los partidos a desplegar toda su artillería en el recinto de Los Remedios. Para los candidatos, la Feria es un terreno abonado para el lucimiento personal y la búsqueda de esa imagen de cercanía que el protocolo de la caseta facilita. Sin embargo, tras los brindis se esconden tensiones latentes y la exteriorización de conflictos que marcan la agenda política actual.
Juan Manuel Moreno Bonilla (PP), quien según los últimos sondeos roza la mayoría absoluta, busca consolidar su perfil centrista y moderado recorriendo el Real. Por su parte, la candidata socialista, María Jesús Montero, ha intensificado sus críticas acusando al presidente de la Junta de ir «de fiesta en fiesta» para eludir el debate sobre la gestión pública y los problemas reales de Andalucía.
El desembarco nacional
La importancia de estas elecciones ha atraído también a los líderes nacionales. Alberto Núñez Feijóo ha diseñado una agenda propia en paralelo a la de Moreno Bonilla, asistiendo a diversos actos en la comunidad con el objetivo de reforzar la marca del Partido Popular, aunque cuidando de no eclipsar al barón andaluz.
Mientras tanto, en la izquierda, la Feria sirve de punto de encuentro —y a veces de desencuentro— para las distintas facciones de la coalición Por Andalucía y Adelante Andalucía, que buscan movilizar a un electorado fragmentado.
El pulso de las encuestas
El ambiente festivo no logra disimular la preocupación en algunas filas. El reciente «CIS andaluz» ha confirmado el frenazo de Vox en la región, un dato que se comenta en los corrillos de las casetas y que podría cambiar la aritmética de pactos tras el 17 de mayo. Los socialistas, por su parte, luchan contra unos pronósticos que les sitúan por debajo de los 30 escaños, lo que sería su peor resultado histórico.
En definitiva, la Feria de Abril de 2026 pasará a la historia no solo por su brillo habitual, sino por ser el lugar donde se terminaron de cocinar las estrategias de una de las batallas electorales más decisivas de los últimos años en Andalucía. Entre copa y copa, la política no descansa.















