El Ministerio del Interior ha puesto en marcha el V Plan Especial de Seguridad para el Campo de Gibraltar, una nueva estrategia para reforzar la presencia y la capacidad operativa de la Policía Nacional y la Guardia Civil frente al avance de las bandas de narcotráfico en el sur de España.
El plan contará con una dotación de 38,2 millones de euros, una cifra superior a la del ejercicio anterior, y estará orientado a mejorar tanto las plantillas como los medios materiales de los agentes destinados en una de las zonas más sensibles de la lucha contra el crimen organizado.
Más medios para frenar el narcotráfico en el sur de España
El Campo de Gibraltar lleva años situado en el centro de la presión del narcotráfico internacional. Las organizaciones criminales han intensificado sus operaciones en la bahía de Algeciras y han extendido su actividad hacia otros puntos del litoral andaluz, como la desembocadura del Guadalquivir, Huelva o zonas próximas a Marruecos.
Ante este escenario, Interior ha autorizado un nuevo paquete de medidas para reforzar la capacidad de respuesta de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Del presupuesto total, 18,8 millones de euros se destinarán a reforzar la plantilla, mientras que 19,4 millones irán dirigidos a mejorar el equipamiento, la tecnología y los medios de intervención.
Fusiles tácticos y nuevos chalecos antibalas
Uno de los puntos más destacados del plan es la adquisición de nuevo armamento para los agentes que operan en la zona. Entre los contratos aprobados figura la compra de fusiles tácticos, con el objetivo de reforzar la autoprotección policial en intervenciones contra grupos cada vez más violentos y mejor equipados.
El contrato ha sido adjudicado a Bocum Company Group SL, distribuidora vinculada a la firma estadounidense Daniel Defense. Según la información publicada, el modelo previsto podría ser el DDM4 V7s, un fusil semiautomático utilizado en entornos policiales y militares.
La renovación del armamento se suma a la mejora de los cascos, placas balísticas y chalecos antibalas de máximo nivel, elementos considerados esenciales para aumentar la protección de los agentes durante operaciones de riesgo.
Una barrera tecnológica contra las narcolanchas
El plan no se limita al refuerzo armamentístico. Interior también apuesta por la vigilancia tecnológica para detectar con mayor antelación los movimientos de las redes criminales.
Entre las medidas previstas se incluye la instalación de una estación optrónica en el puesto de Cabo de Gata y sensores radar de alta precisión en puntos estratégicos como el Faro de San Telmo y el Faro de Adra. El objetivo es crear una especie de barrera electromagnética y óptica que permita localizar narcolanchas antes de su llegada a la costa.
Esta tecnología será clave para anticipar movimientos, mejorar la coordinación de las operaciones y reducir la capacidad de maniobra de las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas.
Drones y visión nocturna para ampliar la vigilancia
El nuevo dispositivo contará también con 66 drones destinados a tareas de vigilancia, reconocimiento del terreno y localización de posibles escondites o zulos utilizados por los narcotraficantes.
A estos medios se sumarán binoculares de visión nocturna, visores térmicos y monoculares para reforzar la capacidad de intervención durante operaciones nocturnas. Estos dispositivos permitirán a los agentes actuar con mayor seguridad en entornos complejos, tanto en zonas costeras como en áreas rurales o de difícil acceso.
Vehículos blindados y nuevas embarcaciones
Interior también ha cerrado la adquisición de cuatro vehículos todoterreno blindados para mejorar la seguridad de los agentes en operaciones terrestres. Estos vehículos están pensados para hacer frente a posibles emboscadas y maniobras violentas de las bandas organizadas.
En el ámbito marítimo, el Grupo Especial de Operaciones contará con dos nuevas embarcaciones patrulleras, destinadas a operaciones de asalto, abordaje y persecución en el mar. Las narcolanchas han sido una de las principales herramientas de las redes de tráfico de hachís y cocaína, por lo que la mejora de los medios navales es uno de los ejes del plan.
Casi 48.000 operaciones desde 2018
Según los datos del Ministerio del Interior, desde julio de 2018 hasta el 31 de diciembre de 2025 se han llevado a cabo 47.862 operaciones policiales en el Campo de Gibraltar.
Durante ese periodo se detuvo a 31.335 sospechosos y se intervinieron más de 2,1 millones de kilos de droga. Entre las sustancias aprehendidas destacan 1,8 millones de kilos de hachís, cerca de 188.000 kilos de cocaína y más de 189.000 kilos de marihuana.
Además, las fuerzas de seguridad incautaron 3.183 armas de fuego, más de 124 millones de euros y 9.728 vehículos vinculados a actividades delictivas.
Un plan para reforzar la autoprotección de los agentes
El Ministerio del Interior defiende que el nuevo plan busca intensificar las operaciones en alta mar, controlar las rutas fluviales utilizadas para introducir droga y reforzar la autoprotección de los agentes durante las intervenciones.
La violencia de las bandas ha elevado la preocupación entre los cuerpos policiales y sindicatos, que llevan tiempo reclamando más medios humanos y materiales. En los últimos años, al menos seis agentes han perdido la vida en actuaciones relacionadas con la lucha contra el narcotráfico en la zona.
El Campo de Gibraltar, epicentro de la presión narco
El V Plan Especial de Seguridad confirma que el Campo de Gibraltar continúa siendo una prioridad para Interior. La combinación de más plantilla, nuevo armamento, vigilancia tecnológica, drones, vehículos blindados y lanchas patrulleras busca cerrar espacios a unas organizaciones criminales cada vez más móviles, sofisticadas y violentas.
La eficacia del plan dependerá de su aplicación real sobre el terreno y de la capacidad de las fuerzas de seguridad para mantener la presión sobre las redes de narcotráfico. El objetivo es claro: recuperar margen operativo, proteger a los agentes y frenar el avance del crimen organizado en el sur de España.















