BME atribuyó la distorsión a una incidencia en la difusión del índice, mientras la negociación de las acciones funcionaba con normalidad
La Bolsa española vivió este jueves, 30 de abril, un inicio de sesión marcado por la confusión después de que el Ibex 35 apareciera con una caída superior al 5% en los primeros minutos de negociación. El dato, difundido por el proveedor oficial del mercado, no se correspondía con la evolución real de los valores que integran el selectivo.
La aparente caída situó al Ibex en el entorno de los 16.600 puntos, casi mil puntos por debajo de las referencias que mostraban otros proveedores de mercado. Sin embargo, el movimiento llamó rápidamente la atención de los analistas, ya que las principales bolsas europeas registraban descensos mucho más moderados, cercanos al 1%, y ninguno de los grandes valores del índice español mostraba desplomes de una magnitud similar.
BME, sociedad gestora de la Bolsa española integrada en Six, confirmó poco después que se trataba de una incidencia técnica en la difusión del precio del índice. La compañía aclaró que el mercado continuaba negociando con normalidad y que el fallo afectaba al dato publicado del Ibex, no a la compraventa ordinaria de acciones.
La anomalía fue corregida aproximadamente una hora después de la apertura. Una vez subsanada la incidencia, el Ibex pasó a reflejar una caída inferior al 1%, muy alejada del desplome inicial que había generado alarma entre los inversores. Según los datos corregidos, el selectivo español se movía en torno a los 17.500 puntos.
El episodio se produjo en una jornada especialmente sensible para los mercados europeos, condicionada por la tensión geopolítica, el repunte del petróleo y una intensa agenda de resultados empresariales y referencias macroeconómicas. En España, compañías como Repsol, BBVA, CaixaBank, Santander e Indra centraban parte de la atención de los inversores por la publicación de resultados y por la evolución de sus cotizaciones.
Pese al susto inicial, la operativa bursátil no se vio interrumpida. Las cotizaciones individuales de los valores del Ibex funcionaron con normalidad desde la apertura, por lo que el incidente quedó limitado al cálculo o difusión del índice de referencia de la Bolsa española.
El fallo volvió a poner de relieve la importancia de los sistemas de información bursátil en tiempo real, especialmente en índices seguidos por fondos, inversores institucionales y particulares. Durante los minutos en los que el Ibex mostró datos erróneos, la referencia oficial llegó a transmitir una imagen de desplome que no se correspondía con la situación real del mercado.












