Ciudad de México, 6 de mayo de 2026 – La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha asegurado este miércoles que la presencia en el país de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, no supone una amenaza para la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. Durante su conferencia matutina, la mandataria minimizó el impacto del viaje de la líder madrileña, afirmando: «No le veo tanta importancia».
Críticas a la «derecha internacional»
Sheinbaum enmarcó la estancia de Ayuso en una alianza política entre la derecha internacional y la oposición mexicana. Según la presidenta, los sectores críticos con su gobierno buscan en estas visitas una «legitimidad» que, a su juicio, no encuentran en sus propios proyectos políticos.
La mandataria fue especialmente incisiva respecto a los homenajes realizados por Ayuso a figuras históricas como Hernán Cortés e Isabel la Católica:
- Contexto: Ayuso participó el pasado lunes en un acto del musical ‘Malinche’ en el Frontón de México, tras la cancelación de un evento similar en la Catedral.
- Reacción de Sheinbaum: «¿Cómo creen que les va a dar legitimidad una persona que adora a Hernán Cortés? En México… están medio trasnochados, ¿no?», cuestionó la jefa del Ejecutivo federal.
«México es un país libre»
Pese a las críticas ideológicas, Sheinbaum subrayó que su administración no pondrá obstáculos a la presencia de políticos extranjeros de cualquier signo.
«Tiene derecho a venir a México. México es libre. Nadie debe oponerse a que ella venga, pero eso no quiere decir que no haya debate sobre lo que dice», puntualizó la presidenta.
Ataque a la oposición local
Más allá de la figura de Ayuso, Sheinbaum dirigió sus dardos hacia los políticos mexicanos que han difundido sus encuentros con la dirigente española. Para la mandataria, este apoyo evidencia que la oposición nacional «no tiene un proyecto de nación» y se limita a replicar visiones externas que no conectan con la realidad del país.
La visita de la presidenta madrileña, que incluye un recorrido por varios estados de la República, se produce en un momento delicado de la relación bilateral, marcada por los debates sobre la memoria histórica y la polarización política tanto en España como en México.















